“No creo que exista ninguna psicosis en Riazor. Si pudiera elegir, jugaría siempre en Riazor”. Así intentó Óscar Gilsanz quitar hierro al asunto del pobre rendimiento del Deportivo como local en el comienzo de temporada en Segunda División. A pesar de las palabras del técnico betanceiro, que considera que se trata de algo circunstancial, el equipo coruñés cuenta con el peor promedio de puntos por partido (1,11) de toda su historia en los encuentros disputados en su propio feudo en la categoría de plata. Nunca experimentó unos registros más negativos en casa durante una temporada en Segunda y solo posee peores números en dos campañas desde su fundación, ambos en Primera División.
Después de nueve jornadas el actual Dépor acumula dos victorias ante Racing de Ferrol (1-0) y Eibar (1-0), cuatro empates frente a Málaga (0-0), Eldense (1-1), Sporting de Gijón (1-1) y Zaragoza (1-1) y tres derrotas contra Oviedo (0-1), Burgos (0-2) y Racing de Santander (1-2). Las dificultades mostradas para sumar están asociadas, en buena medida al bloqueo goleador que atraviesa el Dépor en Riazor. Solo ha marcado seis tantos como local y es el segundo peor equipo en este sentido, solo por detrás del colista Cartagena (5), que tiene un partido menos y recibe esta noche al Sporting.
Por supuesto, el Dépor todavía tiene tiempo de sobra para revertir los números en Riazor, ya que todavía le quedan por disputar un total de doce partidos en su feudo. No obstante, por el momento cuenta con una amplia distancia respecto a la segunda peor temporada como local en Segunda.
Curiosidad
El ascenso de la 2013-14 se produjo con el quinto peor promedio en casa
La anterior campaña en la categoría de plata (2019-20) también fue un dolor de muelas en cuanto al rendimiento en Riazor (1,52 puntos por partido), un aspecto que fue una losa demasiada pesada en el objetivo de lograr la salvación. Aquel Dépor, que empezó el curso siendo dirigido por Juan Antonio Anquela, arrancó la temporada con una victoria agónica en Riazor ante el Oviedo (3-2) y posteriormente enlazó cuatro derrotas y cuatro empates en casa hasta la destitución del técnico jienense. Luis César Sampedro tampoco mejoró los números, ya que cosechó tres derrotas, una igualada y un único triunfo, in extremis frente al Tenerife (2-1), justo antes de la llegada de un Fernando Vázquez que sí maquilló los registros en Riazor, aunque no fue suficiente para alcanzar la permanencia.
Desacertado
El Dépor es el segundo equipo con menos goles en casa, solo por detrás del colista
Para encontrar las dos siguientes temporadas con peores registros como local hay que remontarse a finales de la década de los 80, cuando las victorias todavía sumaban dos puntos. En la 1987-88 y en la 1988-89, el Dépor cosechó 1,53 puntos por partido, una vez realizada la conversión y contabilizar los triunfos con tres puntos. A pesar del mal rendimiento, el conjunto herculino salvó la categoría en ambas campañas.
Tres entrenadores pasaron por el banquillo en la 1987-88 en la que el Deportivo certificó la permanencia con un margen mínimo. Eusebio Ríos cosechó un balance de tres victorias y una única derrota en sus cuatro encuentros en casa; Luis Rodríguez Vaz fue de más a menos con, en orden cronológico, un triunfo, tres empates y tres derrotas, y Arsenio Iglesias terminó invicto el curso en Riazor obteniendo tres victorias y cinco empates.
Por su parte, Arsenio logró una salvación más holgada en la campaña siguiente (1988-89), a pesar de las dificultades exhibidas como local con un balance de ocho triunfos, cinco igualadas y seis derrotas.
El quinto peor promedio del Deportivo como local en una temporada en Segunda trae consigo una peculiaridad insólita. A pesar de sumar solamente 1,57 puntos por encuentro, el equipo de Fernando Vázquez logró el ascenso a Primera División durante la campaña 2013-14. Una rareza solamente entendible por la igualdad imperante en la categoría durante esa campaña y por la reducida puntuación de los equipos de la zona noble.
El Dépor está desempeñando el peor promedio de puntos en Riazor en Segunda en toda su historia, pero todavía protagonizó dos temporadas en Primera División con peores números como local. En la 2015-16, con Víctor Sánchez del Amo en el banquillo, el conjunto blanquiazul se salvó con cierta holgura, a pesar de promediar 1,05 puntos por partido tras acumular cuatro victorias, ocho empates y siete derrotas en Riazor.
En la campaña anterior (2014-15), la segunda peor de la historia blanquiazul en casa, el Dépor también selló la permanencia en la máxima categoría. Con Víctor Fernández logró cuatro triunfos, cinco igualadas y siete tropiezos en Riazor, mientras que Víctor Sánchez del Amo cosechó un signo diferente (1, X y 2) en cada uno de sus tres partidos en Riazor en ese curso.