Las cifras de un fiasco que se veía venir
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17º-23º

Las cifras de un fiasco que se veía venir

El cuadro maño casi quintuplicó (23) los tiros totales del Dépor (5). Los locales defendieron muy hundidos
Las cifras de un fiasco que se veía venir
Pablo Martínez, con Helton al fondo, se lamenta tras el gol encajado en el tiempo añadido del partido ante el Zaragoza | quintana

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“El esfuerzo del rival tuvo su premio”, reconoció de forma tajante Óscar Gilsanz en la rueda de prensa después del empate contra el Zaragoza. No le faltó razón al técnico del Deportivo porque la insistencia de su adversario para disparar una y otra vez contra la portería defendida por Helton Leite fue notoria. 23 remates totales por solo 5 de los blanquiazules. 20 de ellos fueron en el área, por 3 únicamente de los coruñeses.
Tanto fue el cántaro a la fuente que este rompió. Y eso que únicamente fueron 4 entre los tres palos, por 3 de los herculinos, según los datos recogidos por la web especializada sofascore.com. 

 

Comparativa depor zaragoza
 


Ni un solo centro logró rematar el Dépor de los 9 que ejecutó, por 10 de 25 que sí finalizó su rival. En lo que respecta a ocasiones claras solo contabiliza una del Dépor. Fue el obús lanzado por Mario Soriano desde la prolongación del área, tras recoger un rechace y que casi calcó el gol que le metió al Eibar. 10 ocasiones claras de ver puerta erró el Zaragoza. También ganó el cuadro maño por intensidad, con un 56% de los duelos ganados y un 67% en lo que respecta a los duelos aéreos. Un verdadero torrente ofensivo de la escuadra entrenada por Víctor Fernández, que supo encontrar muy bien la manera de someter al Dépor en su campo.

 

Muy hundidos


“Vivíamos al borde del precipicio, si saltábamos a la presión nos hacían mucho daño por el centro, pero si no lo hacíamos nos machacaban a centros laterales. Queríamos hacer una presión que nos permitiese vivir en campo contrario. En la segunda parte, el rival nos hundió con los carrileros y tuvimos oportunidades de contraataque para matar el partido, pero no fuimos capaces de acertar”, describió Gilsanz en su comparecencia de prensa.


Unos centros laterales que llevaron, casi siempre, la firma de Marcos Luna, uno de los hombres del partido. El lateral derecho fue un quebradero de cabeza para Escudero, al que no siempre le ayudó en las coberturas Yeremay. 9 pases clave y un total de 7 centros salieron de sus botas.


Hasta en dos ocasiones subió el carrilero hasta pisar área y sirvió sendos pases medidos a Calero, que en ninguno de las dos estuvo atinado, afortunadamente para el Dépor, de cara a puerta. Tampoco acertó Keidi Bare, tras un gran centro atrás de Luna, pues el mediocentro albanés mandó a las nubes. Luna fue un constante servidor de asistencias pero ninguno de sus precisos pases encontró el camino del gol. Por la banda derecha el Dépor hacia aguas y trató de enmendar el problema con un doble lateral, con Obrador y Escudero.

 

Asedio constante


A pesar de eso, el cuadro blanquiazul siguió sufriendo una y otra vez las acometidas de los maños y teniendo que defender más hundido, con los peligros que eso supone.
“Cuando defiendes cerca de tu portería, porque el rival te hunde, hay riesgo de situaciones de gol y es algo a trabajar. El equipo se estaba mostrando seguro en esa faceta pero se concedió alguna ocasión más. Quizá nos faltó pausa con el balón y alguna posesión más amplia. Nos acercamos con alguna contra, pero no estuvimos acertados”, comentó Gilsanz.


Porque cuando, a pesar de vivir en el alambre, el Dépor contaba ya con los tres puntos perdió dos. Ya en el descuento, al contrario de lo que le había pasado con el Eibar en Riazor. 
Y de nuevo, un gol tras centro lateral. Un envío raso por la diestra de un Sans que salió desde el banquillo y que no logró despejar ni Martínez, ni Vázquez y que Francho remató a placer en el área pequeña. “Estábamos muy metidos atrás, sin tener el balón. Tuvimos mucho balón largo y eso les hacía ganar todo a ellos, ataque tras ataque”, se lamentó Ximo Navarro.


Otra vez un fallo en defensa condenó al Dépor, un problema constante en este curso, en el que los blanquiazules sufren a la hora de defender los centros laterales. Un hándicap que ya tenía con Imanol Idiakez y que de momento Gilsanz no ha sido capaz de solventar. 

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