Atou Diagne: “Epi no se merece esto, están siendo muy injustos con él”
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Atou Diagne: “Epi no se merece esto, están siendo muy injustos con él”

Entrevista con el pívot senegalés del Leyma Coruña
Atou Diagne: “Epi no se merece esto, están siendo muy injustos con él”
Atou Diagne posa después del entrenamiento en la Polideportiva de Riazor | Patricia G. Fraga

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Atoumane Diagne (1998, Dakar, Senegal) es con sus 216 centímetros de estatura el techo del Básquet Coruña y uno de los jugadores más queridos por la afición. Su nombre resuena cada partido en el Coliseum cuando se cuelga del aro en un alley-oop o pone un tapón. Es una máquina de highlights y un habitual en el ‘top 10’ de las jugadas semanales, pero Atou es mucho más. En su cuarta temporada con la camiseta del Leyma es un jugador comprometido con el proyecto y una voz autorizada para hablar del delicado momento que atraviesa el equipo, colista de la ACB y al borde del descenso.

 

¿Cómo está en el vestuario?

Estamos todos tocados. Es lo normal en una situación difícil, pero intentamos ser positivos posible y pensamos en hacer todo lo posible para intentar sacar esto adelante.

 

¿Cuesta más salir a la pista en una dinámica y situación como esta?
Cuando pierdes cuesta un poco más, sobre todo mentalmente. Pero es una motivación extra para intentar darle la vuelta a esta situación y buscar la manera de ayudar al equipo a volver a ganar. Somos profesionales y creo que casi todos en el vestuario venimos con esa mentalidad.

 

En 25 partidos en la ACB han sumado una derrota más (20) que en las dos temporadas anteriores en LEB Oro (19).
Ya viví una situación así cuando jugaba en el Barça B. Es un recuerdo de pesadilla, estar otra vez en esta situación, que no ganas y estás en el descenso. Intento afrontarlo con madurez y hacer más análisis.


Faltan nueve jornadas y están a cuatro partidos de la permanencia. Hace falta un milagro.
Mientras haya opciones matemáticas tenemos que pensar que podemos salvarnos y tenemos el deber de intentarlo hasta el final. Es súper complicado porque ya no dependemos de nosotros: tenemos que ganar y esperar a que los demás pierdan. Pero tenemos que venir cada día con la mentalidad de que podemos y dar nuestro máximo esfuerzo.

 

¿Qué cree que les faltó el sábado para ganar a Girona?
Después de ver el partido otra vez no tengo la sensación de que fueran superiores. Quizá nos faltó ese poquito de puntería: no metíamos casi nada, sobre todo de tres. Ellos estuvieron muy acertados en algunos momentos del partido y, en el tramo final, metieron jugadores que no suelen meter. Hicieron algo más que nosotros, en ataque y en defensa, y tuvieron más suerte que nosotros, pero es de esos partidos que duelen. Lo miras y dices ‘estuvimos ahí y teníamos que haberlo ganado’. Cuando eres un equipo que no ganas, vas perdiendo y queda poco, mentalmente también te afecta el hecho de estar por detrás.

 

Cuando eres un equipo que no gana y queda poco, mentalmente te afecta el hecho de ir por detrás

 

Son el equipo que más puntos encaja y da la sensación de que os anotan con cierta facilidad. ¿Ese algo más que os falta es en defensa?
En la ACB todos los equipos tienen jugadores de calidad y si les dejas te la van a meter. Es verdad que encajamos muchos puntos, pero también metemos muchos. Creo que en cada partido hemos rozado 80-90 puntos.

 

Es inevitable buscar culpables y el sábado la afición silbó a Diego Epifanio en la presentación y unos cuantos corearon su dimisión al final.
El deporte es egoísta. Un año ganas y eres la hostia, al año siguiente te va mal y eres el peor del mundo. Epi no se merece esto. Le doy mucho crédito a su trabajo. La gente no ve lo que hace en el día a día. Es el primero en llegar al pabellón, a las siete de la mañana, y es el último en salir de aquí, trabajando siempre hasta tarde. Tampoco digo que las quejas no sean legítimas: los aficionados pagan la entrada y vienen a ver al equipo para que gane. Pero también creo que están siendo muy injustos con Epi.

 

¿Cómo es su relación?
Son tres años y nos conocemos bien. Al principio era una relación normal, de entrenador-jugador, pero a medida que ha ido pasado el tiempo es más cercana. Es un tío de ‘diez’. Le estaré siempre agradecido porque ha creído en mí y me ha querido para su equipo en la ACB. Significa mucho.

 

También hay mucha gente que les sigue apoyando y a usted especialmente con el cántico dedicado a un jugador más repetido en el Coliseum.
Le agradezco a la afición todo el cariño que me llevan dando desde que llegué aquí. Desde el primer año, cuando llegué lesionado, esta ciudad y este club fueron muy pacientes conmigo y me mostraron su cariño. Cuando 9.000 personas me cantan me hace efecto, claro, y siempre intento devolverles ese cariño dentro de la pista y también fuera, como cuando me piden fotos.


Hay rumores y da la sensación de que, por su condición de cupo y sus aprovechables características en la pista, va a sacar un contrato la próxima temporada en la Liga ACB.
No me enfoco en eso por ahora. Estoy centrado en el Básquet Coruña y en intentar salvar esto. Cuando se acabe la temporada ya veremos, hablaré con mis agentes y con el club. No me preocupo mucho de si tendré contrato o no el año que viene.

 

Sitapha Savané, presidente del Gran Canaria, publicó un tuit desmintiendo el interés de su equipo por usted.
Primero de todo, le mando un saludo a Sitapha, que es muy buena persona y nos conocemos. Vi los rumores y entiendo que salga a pararlos porque aún estamos en temporada.

 

No hago nada extraordinario ni nada que no hiciera el año pasado, pero la ACB tiene más visibilidad

 

¿Ha notado su aumento de popularidad?
Sí. Es algo normal porque la ACB tiene más visibilidad, pero creo que no hago nada extraordinario ni nada que no hiciera el año pasado: siempre he ido al tapón y al mate. Es verdad que tengo más impacto a la hora de tener puntos y que salgo mucho en el ‘top 10’, pero la popularidad y las redes sociales no me preocupan.

 

¿Cómo recuerda sus inicios en el baloncesto?
Empecé a jugar por mi hermano Ahmadou, que jugaba al fútbol. Al principio no me gustaba mucho. Solo iba a entrenar a veces. Me decían que lo podía hacer bien, pero hasta que llegué a España y vi el mundo profesional, el potencial que tenía para llegar, no era algo que me gustase.

 

¿Cómo fue el cambio de Senegal a España?
Tuve la suerte de venir con un amigo mío y de que había otros senegaleses y uno de Costa de Marfil, siempre estábamos entre africanos. Jugábamos en el Tenerife y la residencia estaba en La Laguna. Me costó más el cambio al Barça.

 

¿Por qué?
Porque no había senegaleses con los que podía estar cada día. Fueron meses muy duros, sobre todo por el fallecimiento de mi madre, pero acabé acostumbrándome.

 

Después de su cesión en Limoges se pasó una temporada en blanco por una lesión.
En algún momento pensé en dejar el baloncesto por la lesión y porque no tenía los papeles para volver a España, pero con la ayuda de la gente más cercana y sus consejos decidí seguir. Y sobre todo porque el Básquet Coruña vino a buscarme.

 

¿Qué significa para usted el Básquet Coruña?
Muchos otros clubes contactaron conmigo y cuando supieron lo que había dieron un paso atrás. El Básquet Coruña apostó por mí. Agradezco mucho el esfuerzo y la confianza, del club y de Sergio García [exentrenador], que creyeron en mí desde el principio. Fue una oportunidad para poder trabajar y llegar donde yo quería, con el ascenso a la ACB, que llegó en el mejor momento. Fue increíble.

 

Muchos otros clubes contactaron conmigo cuando estaba lesionado y cuando supieron lo que había dieron un paso atrás

 

¿Cómo diría que ha cambiado en A Coruña?
Durante mis años aquí he madurado y he aprendido un montón, sobre todo en cosas de valor humano y de baloncesto. Siempre estaré agradecido a la ciudad y al Básquet Coruña. Y por eso mi prioridad es seguir aquí siempre que puedo.

 

¿Echa de menos Senegal?
Mucho. Para mí la mejor vida es en mi casa y con mi familia, en Dakar. El hecho de estar todos los hermanos juntos es algo muy importante.

 

¿Cómo es su vida allí?
Me suelo levantar temprano por la mañana, voy al gimnasio a entrenar o a jugar un partido con los amigos. Después de comer descanso un poco y luego paso el resto del día en mi barrio, con mi familia, mi novia o mis amigos.

 

¿Cómo lleva una relación sentimental a distancia?
Es muy difícil, no nos vemos casi nada porque ella está trabajando y no tiene opción de venir aquí. Tenemos que intentar apañar como sea para que no se rompa la relación. Ella me está entendiendo mucho, entiende de lo que va el deporte: que algún día estoy aquí y otro día estoy en otro país. Me está ayudando muchísimo mentalmente para prepararme para los entrenos y los partidos. Se preocupa casi más que yo por la situación en la que estamos ahora mismo. 

 

“Mis padres me dirían que nunca baje los brazos”

Diagne es un tipo marcado por los valores que le inculcaron su madre, Khady Mbengue, y su padre, Assane Diagne. En las Nike Lebron que calza lleva escritas las fechas de su fallecimiento y se emociona cuando los recuerda.

 

¿Qué significan sus padres?
Lo son todo para mí. Es una lástima que no estén aquí para ver muchas cosas importantes de mi vida, pero mi padre, al menos, me vio jugando con el Barça en la ACB.

 

¿Qué le dijeron cuando se marchó de su casa?
Intentaron estar siempre conmigo, contactando cada día para sentir que no estaban tan lejos, dándome consejos y las cosas claras. Siempre me recordaban quién soy y a veces me tiro para atrás con alguna cosa cuando recuerdo lo que me dirían.

 

¿Y qué le dirían en una situación como este?
Me dirían que nunca baje los brazos pase lo que pase.

Atou diagne zapatilla foto patricia g fraga
El senegalés lleva inscritas las fechas del fallecimiento de sus padres en una de sus zapatillas | Patricia G. Fraga

Arroz con pescado, rap senegalés y Jan Vesely

Atou se define como un tipo leal y familiar. En cuanto acaba la temporada se marcha a Dakar para ver a su gente y, cómo no, para comer un plato de arroz con pescado. Solo tiene dos ídolos: su padre y su hermano. Y siempre se ha fijado en dos jugadores: Jan Vesely y Ante Tomic.

 

¿Cuál es su idea de felicidad perfecta?
Estar al lado de mi familia. Valoro mucho a la gente que está a mi lado.

 

¿Qué hubiera sido Atou Diagne de no ser jugador de baloncesto?
Portero. Jugué al fútbol hasta los 12 años, cuando mi hermano mayor, Mouhamadou, me dijo que me pasara con él al baloncesto.

 

¿Un lugar para vivir?
Dakar (Senegal). Todos los que me conocen saben que no pasan ni tres días desde que termina la temporada y ya me voy para allí.

 

¿Y para viajar?
Depende de lo que busque: Barcelona o La Meca, porque soy musulmán.

 

¿Cómo le afectó el último ramadán a su rendimiento en la pista?
Estoy acostumbrado y llevo haciéndolo con normalidad desde los siete años. Cuando no comes y no bebes durante el día cuestan más los esfuerzos, pero yo lo manejo bien y el club me ha ayudado muchísimo con el tema de la nutrición y la preparación.

 

¿Un plato favorito de comida?
Arroz con pescado, en Dakar.

 

¿Algo que no hayas comido nunca?

No como algunas cosas, más por creencias que por gustos porque hay gente que no tiene para comer en este mundo. Por mi religión no como cerdo.

 

¿Pelis o series?
Era más de pelis, pero mi novia me convirtió en un tío más de series. Ahora mismo estoy viendo The Night Agent (Netflix).

 

¿Qué música escucha?
Rap senegalés, como Dip Doundou Guiss.

 

¿Manías antes de saltar a la pista?
Siempre pido ayuda de Dios.

 

¿Un ídolo o referente en el baloncesto?
Ídolos solo tengo a mi hermano mayor, Mouhamadou, y mi padre, Assane. En el baloncesto siempre me he fijado en Jan Vesely, sobre todo cuando estaba con Obradovic en el Fenerbahçe, por cómo defendía.

 

¿Un compañero que le haya inspirado?
Papa Abdoulaye Mbaye, un senegalés con el que coincidí en el Barça. Me dio consejos, no solo de baloncesto, sino de la vida, que me siguen ayudando.

Atou Diagne: “Epi no se merece esto, están siendo muy injustos con él”

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