La gratificación más allá de las medallas y las gestas deportivas. Ese es el camino que han encontrado dos exolímpicos en judo al ayudar a personas de todo tipo a mejorar su capacidad física, su salud y a conseguir sus retos, sean estos los que sean.
Es una de las metas del judoca Roberto Naveira y su amigo y socio Miguel Ángel Albarracín. Hace casi cuatro meses abrieron Área Deportiva en el centro de Sada, un centro donde tiene cabida desde el deportista de alto rendimiento hasta alguien que quiera ponerse en forma o recuperarse de una lesión.
Un proyecto deportivo que cuenta con alredededor de 80 clientes y que sigue sumando personas dispuestas a mejorar su rendimiento y salud.
“Me retiré en el año 2000, tras no haberme podido clasificar para los Juegos de Sídney. Sabía desde el primer momento que tenía que seguir estudiando y formándome una vez que dejase el deporte profesional. Hice un FP de TAFAD y otro de dietética y nutrición y magisterio de Educación Física”, rememora Naveira.
Para él fue importante “toda la ayuda que me brindó el Ayuntamiento de Cambre, dándome todas las facilidades del mundo para establecer el club y antes de ir a los Juegos ya di clases. Siempre he estado compaginando clases con los estudios y la competición, porque sabía que eso se iba a acabar”, admite.
“Entiendo a todos esos atletas que dicen que sufren una depresión por dejarlo, pero también estamos los que no hemos sido de super nivel, con menos recursos y que nos hemos adaptado igual. No son solo esos cuatro-cinco que salen en la tele”, aclara.
Admite que no recibió consejos por parte de ninguna administración cuando se retiró, pero que existen hoy en día una especie de “tutorías” por parte del Consejo Superior de Deportes. No obstante, cree que “hay que darle otra vuelta. Se habla mucho del estilo italiano y de que el deporte sea una política de Estado”.
Aunque el papel de las instituciones es importante reivindica que cada deportista tiene que invertir también en su futuro: “Se ha mejorado mucho, pero el esfuerzo personal es muy importante. Si tú no te preparas para después del deporte es todo mucho más complicado”.
En el caso de Miguel sus padres le orientaron a que estudiase siempre “porque en Argentina, si no haces fútbol, es muy difícil destacar y tener un futuro que dependa exclusivamente de ese rendimiento deportivo. Por eso tenía que tener un rendimiento académico y resolver ese futuro. Cursé la Licenciatura de Educación Física y luego unos años de Fisioterapia, que aquí llaman Kinesología y Fisioterapia.y la intención es terminarla. El alto rendimiento es muy cruel porque cuando dejas de tener rendimiento, de querer sobresalir, piensas que quizá es el momento de dejarlo”.
Comenzó en una empresa de ortopedia que hacía mediciones sobre la pisada y posteriormente en un gimnasio como entrenador personal. Lideró incluso un proyecto para la secretaría del deporte de la nación, gestionando la categoría de cadetes. Los problemas con la financión por parte del erario público y una propuesta deportiva en España le hicieron cruzar el charco. Primero en Valladolid y posteriormente en Galicia, entre otros, en el Judo Club Arteixo.
“Empecé a hablar con Roberto sobre la necesidad de tener un ámbito de rendimiento y poder devolverle a la sociedad lo que el deporte nos ha dado, esa experiencia y el haber vivido ambos del deporte desde dentro. Y entre los dos desarrollamos lo que es el proyecto de Área Deportiva para darle a la gente de a pie esa capacidad de mejorar su funcionalidad diaria”, describe.
“A nuestro centro viene gente normal, aunque tenemos diferentes ámbitos. De alto rendimiento, que quieren entrenar un poco más y hay también una gran aceptación entre personas que tienen algún tipo de dolencia física. Miguel les hace una valoración funcional antes de empezar a trabajar con ellos, porque se trata de que sea un entrenamiento específico para esa persona”.
Un trabajo personalizado que, con el tiempo y la perseverancia, da sus frutos y hace que mejore la vida de las personas, lo que reconocen que es incluso más satisfactorio que los éxitos deportivos.
Dos judocas y amigos |
Roberto Naveira (A Coruña, 1970) y Miguel Ángel Albarracín (Pergamino, Argentina 1981) son socios en Área Deportiva,además de buenos amigos.
|