Los ocho tentáculos del ‘Pulpo’ Villares
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Los ocho tentáculos del ‘Pulpo’ Villares

Los ocho tentáculos del ‘Pulpo’ Villares
Villares realiza un pase durante el Dépor-Cartagena, partido en el que actuó como lateral izquierdo | Foto: Quintana

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Pocos jugadores encarnan mejor el concepto de polivalencia que Diego Villares. Apodado ‘Pulpo’, el centrocampista del Dépor ha ido desplegando, con el paso de los años, una capacidad de camuflaje para adaptarse a las necesidades del equipo. Su inteligencia, sacrificio y versatilidad lo han llevado a desempeñarse en ocho demarcaciones diferentes desde que dio el salto del Fabril al primer equipo, construyendo, tentáculo a tentáculo, una carrera marcada por la entrega al colectivo, al escudo.
Desde su llegada al primer equipo, Villares ha ocupado hasta ocho demarcaciones diferentes, tantas como las extremidades de un pulpo. Su hábitat natural es el centro del campo, donde ha desempeñado tres funciones generales distintas: mediocentro posicional e interior en un 1-4-3-3, y centrocampista en un doble pivote (1-4-2-3-1). Pero su capacidad de adaptación no se ha quedado ahí.

 

Desde su debut con el primer equipo blanquiazul, el 7 de febrero de 2021 en un partido en O Vao ante el Coruxo (2-0), el de Vilalba ha abandonado en no pocas ocasiones el centro del campo para paliar las bajas y aliviar las necesidades del equipo. Ha partido como lateral derecho en casi una decena de partidos, además de las reconversiones a esa posición en medio de otros encuentros, y también se puso al servicio del equipo en zonas de ataque: mediapunta, extremo derecho e incluso delantero.


El último capítulo de esta historia de versatilidad ilimitada se produjo el pasado domingo en Riazor contra el Cartagena. Ximo Navarro fue expulsado en el minuto 7 y Óscar Gilsanz optó por reestructurar el equipo sin hacer ninguna sustitución. La decisión llevó a Villares al lateral izquierdo por primera vez en su carrera, completando así su octava demarcación diferente, su octavo tentáculo. Tras el partido, Gilsanz no escatimó en elogios hacia su jugador: “Uno de los valores de los futbolistas es tener la capacidad para adaptarse a las necesidades del equipo y no tener que gastar un cambio. Villares permite esa posibilidad e incluso haciendo un muy buen partido y un gol”.

 

Evolución natural

Villares subió al primer equipo de la mano de Rubén de la Barrera en la 2020-21, jugando principalmente como interior en un 1-4-3-3 o como mediocentro en un doble pivote. “El perfil de Villares es de los que me gusta. Muy eficaz en el primer momento de la jugada, abarca mucho espacio y con muy, muy buen pie”, decía entonces el técnico coruñés. Desde entonces, su evolución ha sido imparable.


Con Borja Jiménez, su radio de acción se amplió. El 27 de febrero de 2022 jugó por primera vez de inicio como lateral derecho ante el Sanse (0-0). No fue la única vez que el abulense recurrió a Villares para tapar huecos en defensa. “Nos ha aportado mucho, es un currante del fútbol”, resumía Borja Jiménez tras la renovación del de Samarugo hasta 2025.


Con Óscar Cano en la 2022-23, su hábitat no cambió demasiado: interior de forma continuada, mediocentro posicional como recurso y lateral derecho en contadas ocasiones, como en los dos duelos ante Unionistas y en el choque contra el Alcorcón en Santo Domingo.

 

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Con Idiakez, al ataque

No obstante, el verano siguiente, la llegada de Imanol Idiakez cambió ligeramente el ecosistema del ‘Pulpo’. Arrancó la temporada como mediocentro en un doble pivote, pero las lesiones de varios atacantes forzaron al técnico donostiarra a realizar diferentes probaturas. En primer lugar, Idiakez insertó a Salva Sevilla en el doble pivote junto a José Ángel y adelantó a Villares a la mediapunta. Más tarde, lo probó escorado al extremo derecho para mantener a Lucas en su posición más determinante. E incluso lo situó en la delantera en partidos como la visita a Sestao o en la agónica victoria ante el Barça Atlètic (1-2), donde Villares fue el encargado de estirar al equipo y el hombre más adelantado. Idiakez, en enero de 2024, coincidiendo con la renovación de Villares hasta 2027, valoró su importancia: “Simboliza los valores que deberíamos buscar para el Deportivo. Los tiene todos. Es un ejemplo a seguir. Está en madurez y creciendo. Va a ser mejor futbolista cada semana”, apuntó.


Idiakez tenía razón. En la presente temporada, Villares sigue ampliando su repertorio. En el Fabril también jugó como extremo izquierdo, el rol con el que fichó por el filial, y no sería de extrañar que siga desplegando tentáculos. Solo le queda actuar de central y de portero. Y si hay un pulpo que pueda tener más de ocho extremidades, ese es Villares. 

 

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