“No creo que el resultado sea definitorio, pero los enfrentamientos directos tienen su peso al final de la temporada”. Queda mucha plancha, pero Diego Epifanio desliza que la visita a Fontajau para medirse al Bàsquet Girona tiene cierto aroma a duelo directo por la permanencia. El Leyma Coruña se presenta en la cancha del colista con tres victorias en diez partidos. El equipo catalán suma solo dos, ambas en casa. Este sábado juntan el hambre con las ganas de comer (20.45 horas, Movistar + Deportes 2).
La necesidad aprieta, sobre todo a los locales y a su técnico, el veterano Fotis Katsikaris, que pide tranquilidad: “Es importante que no nos coma la ansiedad y la urgencia”. Un triunfo del equipo coruñés funcionaría como toque de atención. Ya lanzó uno el exjugador, fundador y presidente Marc Gasol en una charla virtual con los aficionados el pasado noviembre.
“Necesitamos que los jugadores miren más al equipo que a sí mismos, que compitan con orgullo carácter y responsabilidad”, apremió la leyenda de la NBA y la selección española. La plantilla reaccionó esa misma semana con una victoria ante el Bilbao (100-94), pero fue un espejismo. Encadenó otras tres derrotas: Gran Canaria a domicilio (89-84), Andorra en casa (85-98) y Valencia como visitante (98-78).
El Girona juega ahora su último partido del año en casa antes de afrontar dos nuevas salidas. Se presenta como una moción de confianza para los jugadores y Katsikaris ante la afición y como una doble oportunidad para el Leyma: volver a ganar fuera de casa, como hace dos semanas en Lleida, y poner tierra de por medio con el farolillo rojo.
En Fontajau no estará Gus Lima, pívot titular que sufrió una rotura fibrilar en el gemelo interior de su pierna derecha en los primeros segundos de la derrota contra el Manresa (74-89). Goran Huskic, Atou Diagne e incluso Trey Thompkins tendrán que multiplicarse para suplir la usencia del brasileño, ancla defensiva y máximo reboteador del equipo, a la espera de un posible refuerzo: “El club está valorando cualquier opción, pero es difícil encontrar jugadores libres y si no tienen equipo será por alguna razón. Nos gustaría que viniese alguien, pero no hay que volverse locos ni perder el norte”, advierte Epi.
El técnico burgalés podría completar la convocatoria con Álex Hernández, ausente desde la jornada 2, cuando jugó sus únicos minutos de la temporada en Gran Canaria. El capitán y tercer base del equipo es el jugador número 13 de la plantilla. La otra opción para cerrar la lista es Omar Thiam, el joven valor formado en la cantera del Joventut que el Básquet Coruña incorporó en verano para el equipo vinculado de Liga EBA, el Xiria de Carballo, y ya debutó en la ACB con buenas sensaciones.
Toda aportación es importante para la rotación del Leyma ante un Girona que va sobrado de efectivos, sobre todo por dentro –tiene cuatro ‘cincos’ en nómina– pese a la baja del ala-pívot fancés Yves Pons, lesionado. Tanto es así que esta misma semana cortó a Albert Ventura, con escasa participación desde que Katsikaris recuperó a Juani Marcos.
El talento individual y la el potente y profundo juego interior son dos de los argumentos del equipo catalán, penúltimo de la Liga ACB en valoración y anotación: 71,3 créditos y 76,6 puntos por partido. Solo el Breogán tiene peores números después de diez jornadas (70,4 y 72,7).
En la era del triple, el Girona es el cuarto equipo que menos tira desde la línea de 6,75 metros (24,7 intentos por partido) y también el cuarto con peor porcentaje de acierto (31,2%). Su gusto por atacar el aro se explica desde dos estadísticas: las faltas recibidas (22,6 por partido, solo superado por Real Madrid, Manresa y Barça) y las visitas a la línea de tiros libres (23,1, solo Tenerife y Manresa van más a la línea de personal).
Parte de culpa la tiene su líder anotador, el estadounidense de pasaporte nigeriano Ike Iroegbu (13,2 puntos por partido), base físico que aparece en el top-5 de varios apartados: faltas recibidas (4,9), tiros libres anotados (4,9) y minutos disputados (28). Su defensa será una de las claves en la batalla de Fontajau.