El Deportivo afronta este domingo un reto de envergadura en Riazor. El conjunto blanquiazul recibirá al Cádiz a las 21.00 horas en un encuentro que, más allá de su importancia para certificar virtualmente la permanencia, supondrá una auténtica prueba de fuego para los laterales del equipo dirigido por Óscar Gilsanz. La combinación de bajas en defensa y el talento de los atacantes cadistas convierten los flancos en un punto de especial atención para el técnico deportivista.
El Deportivo llega a la cita con limitaciones en los laterales. En el carril derecho, el único jugador específico disponible y sano es Álex Petxarroman. Un lateral de vocación ofensiva, con capacidad para conducir el balón, meterse por dentro e incluso ayudar en la construcción en zonas centrales. Sin embargo, su rendimiento en el equipo coruñés no ha sido el esperado. Un mal inicio de temporada, acompañado de errores puntuales que le han lastrado, han impedido que destaque en las facetas que le hicieron consolidarse como titular en el Andorra en la categoría de plata. Sus problemas defensivos y su escasa aportación con balón generan cierta incertidumbre sobre su capacidad para frenar a los extremos del Cádiz.
En el lateral izquierdo, Nemanja Tosic fue la apuesta en la última jornada contra el Racing de Ferrol. El serbio es un lateral de un perfil eminentemente defensivo. Cumplió sin estridencias en su primer partido como titular, aunque frente a un rival con menos mordiente ofensiva que el Cádiz. En la salida de balón apenas participó, lo que no resulta sorprendente dado que su fuerte no es el juego asociativo, sino la contención, donde aportó sobre todo en algunos cortes y en el juego aéreo.
A estas opciones se suma la posible reaparición de Rafa Obrador. El lateral izquierdo titular del Deportivo sufrió un esguince de rodilla semanas atrás en Castalia frente al Castellón. Desde entonces, ha trabajado a contrarreloj para poder estar disponible cuanto antes. Su vuelta sería una gran noticia para los blanquiazules, ya que ha demostrado ser un jugador difícil de superar en el uno contra uno y un elemento ofensivo clave con su recorrido por la banda. Sin embargo, su presencia todavía es poco probable, ya que el futbolista cedido por el Real Madrid Castilla trabajó al margen del grupo en el último entrenamiento en Abegondo.
Además, existen opciones menos probables pero no descartables. En el carril derecho, Óscar Gilsanz podría reconvertir a Diego Villares. El capitán es el comodín del equipo, capaz de desempeñarse en múltiples posiciones. Ya ha jugado de lateral derecho en otras ocasiones y, si bien su mejor versión está ligada al centro del campo, su inteligencia táctica, despliegue físico y solidez defensiva lo convierten en una alternativa fiable para tratar de contener a los extremos cadistas.
Otra posibilidad todavía más remota sería situar a Pablo Martínez en el lateral izquierdo. El central francés ya ha ocupado esa demarcación en más de una ocasión y ha ofrecido garantías defensivas. Sin embargo, con el correcto desempeño de Tosic en A Malata contra el Racing de Ferrol y la posible vuelta de Obrador en el horizonte, aunque quizá precipitada, parece difícil que el entrenador betanceiro opte por defensa galo en esta ocasión ante el Cádiz.
Las dudas y las limitaciones en los laterales del Deportivo se vuelven aún más preocupantes si se observa el arsenal ofensivo del Cádiz. Desde la llegada del exdeportivista Gaizka Garitano al banquillo, el equipo gaditano ha mostrado una clara línea ascendente y parte de ese crecimiento pasa por la influencia de sus atacantes desde las bandas.
Javier Ontiveros es, sin duda, la gran amenaza. Se trata de un jugador total, con capacidad para conducir, regatear, centrar, disparar desde media distancia y asociarse con inteligencia. Su mejor versión se ve partiendo desde la banda izquierda, donde, con su pierna derecha, busca constantemente el recorte hacia dentro para armar su excelente disparo. Además, su calidad le permite desbordar con facilidad y filtrar pases con precisión. Es un futbolista que, si no se le contiene bien, puede marcar la diferencia. Los diez goles y las cinco asistencias que suma hasta el momento en 19 partidos disputados así lo atestiguan.
Junto a él, Brian Ocampo es otro extremo de perfil netamente ofensivo. El uruguayo es un regateador puro, con capacidad para desequilibrar en el uno contra uno y generar peligro constante. Aunque ha tenido problemas físicos en los últimos meses, ya reapareció el pasado fin de semana y podría ser de la partida en Riazor. Si es así, el Dépor tendrá que estar muy atento a los movimientos de un jugador que acumula un gol y tres asistencias, aunque su mayor aportación está asociada al regate.
Además, Óscar Melendo es otra pieza que puede dañar a los laterales blanquiazules. Aunque su hábitat natural es la mediapunta, el exjugador del Espanyol puede escorarse a banda y explotar su habilidad para recibir entre líneas, girarse con rapidez y asociarse con precisión. Su inteligencia en la distribución y su capacidad para generar superioridades suponen un reto añadido para los defensores del Deportivo. El zurdo superó recientemente un calvario de lesiones y encadena sus dos únicas titularidades en la temporada. De hecho, el catalán fue clave en la victoria contra el Granada con un gol y una asistencia.
Por otro lado, Rubén Sobrino aporta un perfil distinto. Más que un extremo puro, se trata de un delantero o segundo punta que, gracias a su velocidad, puede hacer mucho daño cuando parte desde una banda, generalmente la derecha. No necesita ser especialmente habilidoso con el balón, ya que su rapidez le permite ganar duelos en carrera y atacar con peligro los espacios a la espalda de la defensa. También se mueve bien en el segundo palo, lo que le convierte en una amenaza adicional en centros laterales. Hasta ahora suma tres dianas.
Un canterano de 18 años como José Antonio de la Rosa, que acumula cinco partidos como titular, completa la amenaza del Cádiz desde tres cuartos y, sobre todo, desde las bandas, un duro examen para los laterales blanquiazules.
Con este escenario, el Deportivo deberá prestar especial atención a la seguridad de sus laterales. Gilsanz podría plantear un partido con más ayudas defensivas en los costados o, incluso, variar la defensa presentada ante el Racing de Ferrol, un equipo con menos recursos en ataque que el Cádiz, para tratar de contrarrestar las fortalezas del rival.
Además, la escasez de efectivos en los laterales añade un componente estratégico a la decisión del técnico. Optar por la continuidad de Petxarroman y Tosic implicaría apostar por dos futbolistas que esta campaña todavía no han confirmado su seguridad defensiva ante adversarios de la talla de Ontiveros y compañía, mientras que improvisar con Villares, o incluso Pablo Martínez, supondría alterar la estructura habitual del equipo. La hipotética recuperación en tiempo récord de Obrador se antoja un factor clave en la búsqueda del cuerpo técnico de las mejores soluciones para minimizar el impacto del ataque cadista.
Sea cual sea la decisión, lo que es indudable es que los laterales del Deportivo se enfrentan a un auténtico examen de nivel. Riazor será testigo de una batalla en las bandas, donde se definirá buena parte del devenir del partido. Petxarroman y Tosic, si finalmente son titulares, afrontar un reto mayúsculo, pero también una oportunidad de demostrar solidez en un contexto complicado.