¡Qué mal lo pasamos en Riazor! Hace casi dos meses que no vemos al Dépor ganar en casa. La última vez que lo logró fue aquel lejano 9 de febrero, ante el Almería. Un 3-1 que fue un espejismo. Ese día creímos que el equipo iba a ir definitivamente hacia arriba, sin titubeos. Pero luego llegó el Eldense para volver a bajarnos a la tierra. Pero, un momento ¿cuál es el objetivo de los blanquiazules? A la misma distancia de la promoción que del descenso, a nueve puntos, con 27 en juego, ¿hacia dónde mira el Dépor? Hacia abajo empieza a dar menos vértigo, aunque se sigue vigilando por el rabillo del ojo lo que hace el Eldense de José Luis Oltra. Por arriba la distancia también parece lejana y sobre todo si los herculinos siguen con su pájara en casa.
Más allá de que el VAR haya decidido hacer de las suyas, sin respetar el templo coruñés, peregrinar a Riazor cada quince días es trabajo de penitentes. Y además de eso, con ‘spoiler’ incluido. Igual que cuando en una conversación banal y sin venir a cuento te revientan el final de una serie cuyo último capítulo todavía no has visto. Jugar en Riazor ha sido las tres últimas jornadas sinónimo de empate. Huesca, Córdoba y Cartagena se han llevado un punto como botín.
Una ‘x’ en la quiniela que el Deportivo quiere revertir en un campo que no hace mucho era temido por los grandes, como un Real Madrid que se pasó 18 temporadas sin ganar en Riazor. Muchos irán mañana al campo coruñés resignados a unas nuevas tablas, mal menor si no se puede ganar. Yo espero y deseo que el Dépor, en un giro de guion, me sorprenda ante el Cádiz con un desenlace en forma de tres puntos.