GRAN JORNADA AYER EN LOS JUEGOS OLÍMPICOS para el piragüismo español. Un deporte que tradicionalmente da muchas alegrías y, por si fuera poco, cuenta con una importante representación gallega.
Todos lo hicieron muy bien, pero tiene un especial mérito el de nuestro betanceiro universal, el gran Carlos Arévalo. Compitió tanto en el K2 como en el K4, y en ambos logró la plaza para semifinales. Sin duda, está en un gran momento de forma, y ojalá regrese a casa con dos medallas.
Ya en Tokio le tocó hacer doblete, y el premio fue un diploma y una plata. Da la sensación que ahora, con más experiencia y más horas en el agua, está mejor que hace tres años.
Conseguir esa primera medalla olímpica fue muy especial, toda una alegría para Betanzos y para toda Galicia. Pero creo que está en disposición de mejorarla. A ver si lo consigue.
También me parece de un mérito extraordinario lo de Teresa Portela. La canguesa, esta vez en el K4, disputará una nueva final olímpica.
Más de dos décadas al máximo nivel y sigue en la cima. Hace tres años, parecía que los Juegos de Tokio iban a suponer su despedida.
Además, logró esa medalla olímpica que tanto había buscado. Pero quiere más. Es de este tipo de deportistas que parece que nunca se va a retirar. Y ese día llegará, pero Teresa Portela tiene claro que puede esperar. De momento, se centra en esa ilusionante final de K4 500.