La Volta a Galicia moderna cumple su cuarta edición, después de más dos décadas sin carrera profesional en nuestra tierra, dando nuevos pasos adelante. La consecución de la quinta etapa da un plus a este O Gran Camino ideado por Ezequiel Mosquera y su equipo. En el formato de cuatro jornadas, generaba dudas reservar una de ellas para una etapa cronometrada. Con los cinco días, ya no hay peros en este sentido y la ronda gallega puede equipararse a otras de categoría UCI superior.
EME Sports valora la posibilidad de llevarse la carrera al inicio del verano. Todos sabíamos que una competición de este tipo en febrero en nuestra bendita tierra corría un riesgo importante. Como no podía ser de otra forma, dos de las tres ediciones anteriores sufrieron modificaciones o cancelaciones debido a los rigores del clima gallego en estas fechas. Pero lo cierto es que ni la primera edición ni la presente se van a ver afectados por el viento, la lluvia, la nieve o el frío. Este sábado la carrera llega a O Cebreiro, donde se espera una temperatura máxima de 8 grados. Mucho frío, desde luego. Aunque nada que impida la normal circulación del pelotón. Y nada que no haya ocurrido decenas de veces en otras carreras míticas, como la París-Niza, donde la nieve, al menos en las cunetas aparece, un año sí, otro también.
Sobre los trazados de las etapas poco se puede añadir. Vivimos en un país tan rico en historia y en paisajes, en tradiciones y en cultura, que no ha habido un solo pero en estos años. Ni a la genial idea de esa estructura de una etapa por provincia. Ni a la vinculación de los circuitos con la ruta jacobea. Ni a las novedosas ascensiones, ni a otras ya tradicionales que siempre es un gusto volver a disfrutar. Ya lo último ha sido la inclusión de tramos de tierra en la etapa definitiva. ¿Qué mejor manera de honrar al Camino de Santiago que introducir el sterrato tan de moda en los últimos años por obra y gracia de la Strade Bianche? Y qué decir de la impecable realización televisiva.
La principal pega sigue radicando en el cartel. La categoría UCI 2.1 es poco atractiva para los principales equipos, los que forman el World Tour, que entienden que tienen más que perder que ganar. Un año más, no ha fallado el único español, el Movistar. La mala noticia es que solo se han sumado Groupama-FDJ y Soudal-QuickStep. Tres de los decanos del pelotón, sí. Pero el número más bajo después de los cuatro de 2022 y 2023 y los seis de 2024. Si la insultante superioridad de Jonas Vingegaard no le hacía bien a la carrera, la ausencia de figuras tampoco.