El Zalaeta es ya un equipo habitual entre los grandes en Superliga 2 femenina. Unos cursos más arriba, otros más abajo, según el grupo que ese año consiga reunir ya que al ser un club completamente amateur, depende en muchos casos de factores externos. El de 2024 fue una de esas hornadas buenas. Y quizás con menos expectativas que otras veces, pero a base de buenos resultados, las coruñesas se ganaron por derecho propio su presencia, primero en la Copa Princesa que abrió el año, y después a luchar por subir a la máxima categoría en la fase de ascenso. Ahí los resultados no acompañaron, pero las del Instituto dejaron su huella de una temporada para el recuerdo.
En verano, sin embargo, tocó renovación. Algunas de las jugadoras destacadas se marcharon o bien a reforzar a rivales directos o bien a iniciar nuevos proyectos de vida. La plantilla rejuveneció, con la llegada desde la selección permanente de una de las perlas del voleibol nacional como Inés Losada. Se mantuvo el buen nivel, ya que el Zalaeta termina el año en la cuarta plaza, pero no el suficiente para clasificarse para las fases finales.