La Philippe Chatrier se rinde al rey de la tierra. Esta vez no sale ganador. Se va derrotado. Dos días después de caer contra Djokovic en individuales, Nadal cede también en el dobles junto a Alcaraz. Los estadounidenses Austin Krajicek y Rajeev Ram, dos bombarderos al saque y un muro impenetrable en el centro de la red, doman a la legendaria bestia de dos cabezas llamada Nadalcaraz por 6-2 y 6-4. Probablemente sea el último partido de Rafa sobre la arcilla de París. Los 15.000 espectadores que pueblan las gradas se ponen en pie para ovacionar al mito, 14 veces campeón de Roland Garros. No es el adiós soñado, pero es su despedida: levanta los brazos, aplaude sentidamente y se esconde, quizá para siempre, por el túnel de vestuarios de la central. Au revoir.
Siempre nos quedará Carlitos. El príncipe del tenis mundial quiere la corona en forma de medalla olímpica. Tres horas antes del dobles cumple en solitario. No titubea ante Roman Saifullin, un rival incómodo que el año pasado ya le ganó en Bercy. El español se venga con solvencia: 6-4 y 6-2 en 90 minutos. Ya está en cuartos de final, a dos victorias del podio, a tres del oro. El jueves se medirá al estadounidense Tommy Paul no antes de las 14 horas.
Alcaraz no acusa el desgaste, pero sí la falta de experiencia en el dobles. La pareja norteamericana le acribilla en la red con golpes al cuerpo, hasta tres puntos de la misma factura y Nadal cede el primer saque del partido. Tampoco pueden los españoles al resto. Krajicek roza los 200 kilómetros por hora al servicio y confirma el break.
Leve mejoría en el tercer juego, el rey y el príncipe de la tierra encuentran una fisura en el el veterano Ram (40 años), que sufre desde el fondo. Es un oasis en un desierto de sufrimiento. No tienen respuesta para el saque y la volea de sus rivales. Se agarran como pueden al primer set hasta que llega la puntilla: dos dobles faltas del murciano, dos regalos que entregan la segunda rotura y la primera manga. 6-2 en poco más de media hora.
El público necesita poco para alentar al dúo español, un resto de Rafa para el 0-15 con 2-3 o un paralelo de Carlitos al pasillo. Otro espejismo. Con 3-3 pierden su turno de saque en blanco. Discuten un resto ganador de Ram y piden la presencia de la juez de línea, que lo da por bueno entre los abucheos del público.
Hay una última oportunidad con 5-4: una doble falta y una bola fuera de Krajicek y un gran resto de Alcaraz. Nadal grita en cada punto, levanta a la grada: “A por ellos, oe, oe”, clama la Chatrier. Los españoles desperdician dos bolas de break. Tienen una tercera, pero también sale fuera. El estadounidense se templa y le da la vuelta con su potente servicio. Un punto de partido, agua. Otro. Y no falla. Cierra el partido con un ace. El sueño de Nadalcaraz duró hasta cuartos de final.