Otra vez. Jenni Hermoso se ha quedado fuera de la lista de convocadas de Montse Tomé para el doble duelo ante Portugal en la Nations League. La seleccionadora volvió a tener que justificar que no se debía a temas extradeportivos pero es inevitable pensar que algo ha tenido que ver todo el ruido generado por el mediático juicio que la implicó a ella y a Luis Rubiales, y de cuya sentencia se cumplió ya un mes.
Porque si nos vamos a lo que dice el verde su ausencia no parece fácil de entender: tres goles y tres asistencias en los últimos cinco partidos que han llevado a su equipo, Tigres, a clasificarse para la liguilla del Clausura 2025 de la Liga MX Femenina ¿Qué pasa con Jenni Hermoso? Un mes después sonríe, es feliz y su nuevo técnico, Pedro Martínez Losa, asegura que la jugadora se está volviendo a encontrar y que es una “mejor versión” de la que era hace unos meses
¿Será que le traiciona su sonrisa? Esa misma alegría tan censurada en los momentos posteriores a aquel beso no consentido. Un comportamiento con el que algunos trataban de justificar que, al final, lo de Rubiales no había sido para tanto.
Porque la víctima perfecta tiene que llorar en ese momento o rasgarse las vestiduras, porque si hace “de tripas corazón” nadie la va a creer. El escrutinio estuvo más en el comportamiento de la víctima, que se miró con lupa, que en el del agresor. Pero, ¿qué habría pasado si hubiese alzado la voz desde el primer momento? Seguramente se la habría tildado de exagerada o de sacar las cosas de contexto o directamente de “loca”, adjetivo multiusos para referirse muchas veces a los comportamientos de las mujeres. Me quedo con la duda, ¿cómo es la víctima perfecta?