El Real Club Deportivo no volverá a vestirse de corto hasta el próximo lunes. Dicho día recibirá en el estadio de Riazor al Eibar a las 20.30 horas en un encuentro que servirá para poner el cierre a la jornada decimocuarta de la Segunda División.
Esta espera para ver de nuevo competir a los blanquiazules, el último partido fue el pasado sábado ante el Cartagena (1-5), servirá para que el Consejo de Administración reflexione sobre la continuidad de Óscar Gilsanz al frente del primer equipo. En los últimos días se han escuchado varios nombres para sustituir a Imanol Idiakez y entre ellos se encuentra el del entrenador brigantino. Ignoro los criterios para decidir al nuevo técnico, pero tengo la certeza de que la persona elegida será alguien al que el RCD no le es desconocido. Esta circunstancia se antoja de capital importancia para que las opciones de un candidato sean mayores que otro sin este aval y puedan decantar la balanza en un sentido u otro.
A nadie se le escapa que Óscar Gilsanz ha empezado con buen pie su andadura en la categoría de plata y a ello se unen otros aspectos que no deben obviarse. El primero es ser un hombre de la casa. El segundo es que hasta hace una semana era el preparador del Fabril, por lo que sabe de primera mano cómo está el filial en caso de ser necesario tirar de sus servicios. El tercero, que por citarlo en último lugar no es menos determinante, es haber coincidido con algunos de los jóvenes jugadores que forman actualmente la primera plantilla. Estos argumentos son unos pocos de los muchos que se deben valorar a la hora de ponderar si Óscar Gilsanz es el entrenador que necesita el Real Club Deportivo en estos momentos.