Elevar el techo debe ser cosa de otros
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17º-23º

Elevar el techo debe ser cosa de otros

Elevar el techo debe ser cosa de otros
Gilsanz

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20 partidos después de viajar a Cartagena para evitar caer al fondo de la tabla, Óscar Gilsanz tiene al Deportivo en la zona media con siete puntos de distancia sobre el abismo a falta de diez jornadas. Podría ser más, seguro. Podrían ser muchos menos, eso apuntaba la dinámica antes de que el de Betanzos asumiera las riendas del banquillo deportivista.


El técnico ha conseguido solidificar los cimientos de un equipo imberbe, con pocas tablas en el fútbol profesional y tendente al autosabotaje. Un grupo que con apenas un par de retoques es el mismo que ascendió desde Primera RFEF. Ante el Cartagena hubo cuatro novedades en el once. Helton, Mario Soriano, Petxarroman, descendido con el Andorra, y Eddahchouri, firmado a finales de enero de la segunda división neerlandesa. Con esos mimbres y otros a los que se le ha quedado grande el reto, hay gente que piensa que está faltando ambición desde el banquillo.


Resulta cuanto menos injusto pedirle a un entrenador que además de todas las tareas que afronta en el día a día, tenga que meter los goles en la portería contraria y no regalarlos en la propia. Suena cuanto menos injusto que, después de únicamente cuatro derrotas en 20 jornadas y sumar puntos a ritmo de playoff, se menosprecie la forma en la que se ha elevado considerablemente el suelo competitivo de un recién ascendido. Un entrenador llega hasta donde puede llegar. Porque sea antiguo o moderno, el fútbol sigue siendo de los futbolistas. Por eso, marcar la altura del techo debe ser cosa de otros. Y siempre mejor con acciones que con relatos.

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