El Dominicos está realizando esfuerzos ímprobos para mantener a su equipo senior en categoría nacional. Como casi siempre en el hockey patines, el club colegial se está topando con la cruda realidad. Esa realidad tiene un nombre: Cataluña. El epicentro del hockey patines español y casi universal tiene la sartén por el mango. Al menos a nivel nacional, porque sus tejemanejes no le han servido para evitar el porrazo de su santo y seña, el FC Barcelona, en la WSE Champions League.
Cuatro de cada diez licencias de la Federación Española de Patinaje son catalanas. Una de cada diez, gallega. Sirvan como explícito muestreo estas cifras, aunque engloben otras disciplinas, como patinaje artístico, de velocidad, hockey en línea, roller derby o el olímpico skateboard.
Cataluña, los catalanes y sus clubes ejercen una dominación total sobre este deporte. La organización de las competiciones y las designaciones arbitrales —una de las quejas del ‘Domi’— son solo la punta de un iceberg en el que no hace falta sumergirse demasiado para encontrar coacciones y amenazas a los clubes ‘extranjeros’. El Liceo ha sufrido en infinidad de ocasiones ser el único conjunto no catalán en la OK Liga. Hasta el punto de que llegó a plantearse ‘emigrar’ a la Liga portuguesa.
El Dominicos alza la voz contra el enésimo robo arbitral en pista catalana. Y clama contra una suspensión de un partido ante el Espanyol que, según el reglamento, debería darle los tres puntos. Pero no se los va a dar. La respuesta está en la dirección deportiva del cuadro ‘perico’, cuyo inquilino es Carlos Feriche, invicto seleccionador masculino entre 2005 y 2013 de la mano del presidente de la FEP desde hace dos décadas.