¿Qué habrá hecho el fútbol español para tener que padecer semejante despropósito? Después de todo lo que se vivió en épocas pasadas (Villar y cía.), nos encontramos actualmente con un desmadre organizativo de muy señor mío. El entramado permanecía oculto en las catacumbas. Se podía intuir que la vida federativa no llevaba un camino demasiado recto, pero la coraza era tan consistente que nadie podía tirar de la manta.
La prepotencia y el poco ‘sentidiño’ de Luis Rubiales, propició el derrumbe del castillo de naipes. El hasta ese momento juguete político, se convirtió, tras la celebración del Campeonato de Mundo Femenino, en la diana de buenos y malos. Una caída en desgracia personal que arrastró a la gran mayoría del ‘coro’ que cantaba y bailaba bajo sus órdenes.
Pero ya se sabe, a rey muerto rey puesto. El Ente debería seguir avanzando y para ello una convocatoria de elecciones era paso para propiciar una regeneración. Pero esa coraza, a la que antes me refería, mantenía su estatus y volvió a reconducir la estrategia que se mantuvo durante tiempo inmemorial. De esta ‘nueva’ propuesta, sale sorprendentemente la figura de la mano derecha del antiguo presidente vapuleado. Pedro Rocha con, supuestamente, las manos limpias de cualquier síntoma de transgresión, se presenta como el adalid de la nueva etapa federativa. Todo iba a quedar controlado y gestionado por la gran ‘familia’. El Gobierno , con el próximo mundial a las puerta, aplaude, con las orejas, el movimiento.
Pero ya se sabe que la perfección no existe y siempre suele aparecer alguien que complica la vida a la ‘buena’ gente. En el contexto de la historia de Rubiales a un juez, tras una denuncia con fundamento, no se le ocurre otra cuestión que imputar al Sr. Rocha en el caso. Y todo se va al traste.
La UEFA y la FIFA se vuelven locas y amenazan con romper la baraja con la que juega España para llevarse el Mundial. Todo se enturbia y la situación del presidente federativo se vuelve insostenible.
Desde el Ministerio deportivo, buscan alternativas y encuentran una solución digna de mentes privilegiadas. Mantendrán al ‘bueno y honorable’ Rocha al frente del fútbol español, para tener contentos a los gerifaltes y poder sacar el proyecto del mundial de la mejor forma. Pero como esta situación canta por todos los lados, no olvidemos que Rocha era el hombre de las cuentas de Rubiales, sitúan paralelamente una comisión de supervisión, representación y normalización federativa, presidida por Vicente Del Bosque. Esta nueva figura de gestión es la que debería dar la cara a todos los niveles.Pero, como titulaba, el despropósito es alargado y vemos que el representante español en el Congreso de la FIFA, celebrado estos días en Bangkok, era el actual presidente, el Sr. Rocha. Y más aún, la vicepresidenta de la FEF, María de los Ángeles García, era la encargada de representar a la Federación en la Final de la Copa de la Reina. En ninguno de los dos lugares estaba el antiguo seleccionador nacional. Cargo que le fue asignado para que lo ejerciera. En conclusión, que estamos donde ya estuvimos. Es decir… en el despropósito. Está claro que el fútbol español puede con todo.
Ahhhhh… Se me olvidaba, el lunes la Federación nombraba a Borja Bilbao como nuevo portavoz. Será el que lleve la imagen y la comunicación del presidente, tanto a nivel nacional como internacional. ¿Ustedes entienden algo? Tranquilos que la cuestión no es nada fácil.
Finalizo. Aún se mantiene la resaca del ascenso deportivista. Este próximo fin de semana viviremos un nuevo capítulo de celebraciones. Estoy expectante con el recibimiento en la casa Consistorial, donde Doña Inés tendrá el protagonismo que su cargo le otorga. Todo esto sin poner un duro, es lo que tiene ser política.
Como siempre un placer.