Mágico, increíble e inesperado. Son las definiciones, en una palabra, de Iker, Marcos y Tigre, los autores de los tres goles del Relámpago que dieron la vuelta en A Grela a un 0-2 frente al Cultural Maniños cuando no había tiempo para imaginárselo. Una heroicidad más en un tramo de temporada en el que parecen indestructibles, pues llevan nueve victorias seguidas y han pasado de estar en puestos de descenso a soñar con el ascenso a Preferente.
En el contexto de un partido contra el tercer clasificado, que se iba a poner líder si ganaba, los de Elviña vieron como las dianas de Pardo y Santi les ponían las cosas muy cuesta arriba. Pero a partir del minuto 83 se iba a desatar la locura. Fue ahí cuando Iker García (O Barco de Valdeorras, 2005) encendió la mecha con el 1-2. Ya en el descuento, Marcos García (A Coruña, 2005) asumió con éxito la tarea de lanzar el penalti, acción previa a la del 3-2, en el minuto 90+5, en la que Miguel Vázquez ‘Tigre’ (A Coruña, 1988) remató con todo de cabeza. Ni más ni menos que 31 años lleva en el club el capitán, último protagonista de una remontada de película.
“Fue un centro al segundo palo con mi pierna mala. Se envenenó, pegó en el segundo palo y entró para dentro”, describe Iker. Sus compañeros coinciden en que ahí vieron que la remontada era posible.
“Me vi con confianza de hacer algo importante para el equipo y me ofrecí para tirarlo”, explica Marcos sobre el penalti. Por su parte, Tigre habla de un “golazo de cabeza que surge de una falta desde el flanco derecho. Una locura tanto para los jugadores como para la afición que estaba allí”.
Aún más expresivo es Iker. “Con el gol de Marcos sentí una alegría indescriptible, pero cuando luego saca un centro perfecto y Tigre realiza ese tremendo remate... no sé ni como llamarle a esa emoción”, manifiesta.
Iker actúa como mediocentro, Marcos es carrilero derecho y Tigre juega de central. Solo el segundo de ellos supera las diez titularidades (13) este curso, lo que para Iker añade aún más valor a la remontada.
“Somos jugadores que no estamos contando con muchos minutos, y en mi caso particular está siendo un año muy duro a nivel futbolístico, ya que no considero que esté muy bien y sé que puedo aportar más, pero cuando nos toca luchamos y cumplimos. Todos los miembros del equipo tienen ganas e ilusión, tenemos un grupo muy bueno”, detalla el mediocentro, que no se olvida del rendimiento del portero Pato y del delantero Rachón, pichichi del grupo.
“El buen grupo, la constancia entrenando y el esfuerzo nos está llevando a esto”, opina Marcos, que coincide con Tigre en que el empeño en el trabajo les ha permitido superar un “inicio algo flojo y con un poco de mala suerte”.
La próxima parada es el Galicia de Caranza, colista con 19 puntos, a ocho de la salvación. Sueñan con lograr la décima victoria consecutiva ante ellos, pero no quieren confianzas. Será el técnico Dani Casal quien haga el planteamiento, pero ellos ya tienen claro que deberán anular su mayor virtud, el juego con balón.
También coinciden en que no sienten presión o vértigo. “Nosotros salimos siempre a ganar. Si se pierde la racha no pasa nada, esto es una Liga y la semana siguiente tienes otro partido, no hay tiempo para lamentarse”, “vamos partido a partido” o “nuestro objetivo era la permanencia y ya la tenemos casi asegurada, por lo que todo lo que venga ahora, bienvenido sea”, son alguna de las frases que les ayudan a mantener el equilibrio.
Son quintos a falta de once jornadas para el final y Marcos e Iker abogan por “quedar lo más arriba posible”. Más ambicioso es Tigre, que deja una pregunta en el aire, a modo de deseo. “¿Por qué no soñar con quedar entre los tres primeros?”. Están a solo un punto —la plaza de ascenso directo aparece a cuatro— y si lo logran jugarán la promoción de ascenso.
Quizá ahí pesa su mayor experiencia, que le hace ver que todo es posible, ya que le lleva 17 años a sus dos compañeros, que afrontan su primer curso en modestos. “No me ha sorprendido nada en especial, es un cambio importante, pero venía mentalizado”, reflexiona Iker. Por su parte, Marcos habla del “físico y la intensidad” como la gran diferencia entre juveniles y la Primera Futgal.
Ambos se decantaron por el Relámpago en verano. “El año pasado jugaba en el Calasanz con Gabri, uno de nuestros centrales, y me dijo que iba a venir para aquí. Luego me llamó Dani Casal y también me comentó que iba a fichar a Toni, al que conozco de hace tiempo, por lo que era una muy buena opción para mí, que no soy de aquí y no conozco a mucha gente”, apunta Iker. Marcos esgrime un motivo casi idéntico. “Venía con un grupo de amigos de mi anterior equipo —Montañeros— y eso es lo mejor que tenemos aquí”, señala.
Quien no lleva un año en el equipo, sino 31, es Tigre, que puede aportar una mirada más amplia de todo lo que rodea al club. “Lo mejor de estar aquí es la piña que se hace cada temporada”, expresa un hombre que debe su apodo a Manuel Quintana ‘Quillo’, leyenda del Relámpago que trabajaba con su madre y que fue artífice de su llegada.
Sobre el crecimiento del equipo, que hace no tanto vagaba por la zona baja de Segunda Futgal e incluso llegó a descender a Tercera, tiene claro de quien es el mérito. “Es gracias al buen trabajo que está haciendo la directiva”.
Para el capitán, no hay un secreto en sí en el grupo, y se vuelve a referir al “buen rollo que se crea tanto dentro como fuera del vestuario. Estamos todos ahí cuando llegan los momentos complicados”.
Lo que deja en el aire es su continuidad. “Creo que mi etapa en el fútbol se está acabando. Es una afición que te quita mucho tiempo y es momento de dedicárselo a la familia, sobre todo a mi hijo Lucas”.
Cuando tome esa decisión, lo echará de menos. “Es un hobby, me ha gustado desde siempre. Me lo paso bien, voy contento a entrenar y desconecto por un rato del resto de cosas”, reflexiona.
También valora lo que este deporte puede aportar a la vida de una persona, tanto en lo social como en lo físico. “A mí me ha dado momentos increíbles e inolvidables durante estos años. He conocido a gente que merece la pena de verdad y te llevas muy buenos ratos. Y a ello súmale lo bien que le viene a nuestro cuerpo y a la salud unas cuantas ‘carreritas’ y un poco de ejercicio varios días por semana”.