Los dos partidos adelantados a esta semana de la Copa de A Coruña dejan la historia del Xuventude de Laracha, un club de reciente creación que ya está en octavos de final tras vencer al Aranga (1-0) con un gol de Raúl Iglesias a balón parado. Su entrenador Jorge Rebolo (A Coruña, 1990), muy vinculado al pueblo por su etapa como jugador, analiza el pase de su equipo y el proyecto que tiene entre manos, así como los errores que terminaron suponiendo la desaparición del anterior club, que llegó a militar en Tercera División.
“Afrontábamos la eliminatoria con muchas bajas, íbamos con trece jugadores del primer equipo y cinco juveniles. Les dije a los chavales que había cero presión por pasar, más allá de la ilusión. Sufrimos en algunos momentos, pero creo que hicimos un partido muy completo, fuimos superiores y diría que justos vencedores”, valora el entrenador.
El grueso de los partidos de dieciseisavos está previsto para el próximo martes, pero Rebolo explica la razón por la que adelantaron la cita. “La RFGF había situado esta ronda en el martes 4, por lo que ya nos habíamos organizado para que fuera así. Lo hablamos con el rival y a ellos también les venía bien, porque no habían tenido competición el fin de semana. A nosotros nos convenía para poder preparar mejor el duelo de Liga contra el Cercedense, que va a ser muy importante”, razona.
Han superado ya dos rondas —en la primera derrotaron por 0-2 al Mercurio— y no tienen preferencias con el próximo rival, que será el Torre, de Primera Futgal, o el San Tirso, vigente campeón. “Llegados hasta aquí, lo que venga es un premio. Será difícil, tenemos un porcentaje muy bajo de posibilidades, pero no renunciamos a nada. Va a ser una fiesta para los jugadores, que van a tener la oportunidad de verse las caras contra un equipo de mayor categoría, y también para la afición, ya que puede ser un partido que atraiga más gente”, reflexiona.
El técnico explica como dieron el pistoletazo de salida a este nuevo club, meses después de la desaparición del Laracha CF, que competía en Primera Futgal. “La directiva que está ahora intentó reflotar el anterior club, pero por diversos motivos no era posible. Conmigo se pusieron en contacto en febrero si no recuerdo mal. Llevaba desde noviembre lesionado de la rodilla y me presentaron el proyecto. Querían que me hiciera cargo del primer equipo, me comentaron sus ideas y yo les dije las mías, de tirar de gente de la casa. Nos entendimos y estoy muy agradecido a la directiva por la oportunidad”.
Tras ello, le tocó ponerse a trabajar junto a su hermano, que también forma parte del cuerpo técnico. “Los dos habíamos entrenado en las categorías inferiores del Laracha CF y fueron meses de trabajo en la sombra. Hicimos un cribado de jugadores que conocíamos y que estaban un poco desperdigados por la zona, y creo que nos ha quedado un grupo muy comprometido”, se congratula.
“Deportivamente, no sé si nos dará este año para subir, que tampoco tenemos la presión, pero intentaremos competir hasta el final”, añade. En Liga (compiten en el grupo 3 de Tercera Futgal) son cuartos con 45 puntos, a dos de un Visantoña que jugaría la liguilla de ascenso y a cuatro del líder Curtis, que sería nuevo equipo de Segunda Futgal de terminar en esa posición.
El objetivo es claro —“volver a situar al Laracha donde estuvo”— pero son conscientes de que para ello la visión tiene que ser a largo plazo. Y, como indica el nombre de forma no casual, con juventud. “Queremos gente que sienta el club, que esté varios años aquí”, enfatiza Rebolo, que no renuncia a un perfil de jugador veterano que se adapte a un contexto así.
Para ello, cuentan ya con una decena de equipos de cantera. También con un equipo femenino, algo que no había en el anterior club. “Habríamos firmado estar así a estas alturas. Tal y como se está trabajando la base, creo que en los próximos años se van a sumar aún más chavales. Estoy seguro”, recalca el técnico.
Preguntado por lo que falló en el Laracha CF, donde fue jugador siete temporadas —se queda con las dos con Manuel Mosquera como entrenador—, esgrime la falta de identidad como motivo principal. “Se perdió el arraigo con el pueblo”, explica, sumando este motivo al de las conocidas deudas.
Tampoco cree que ayudara el convenio con el Deportivo, que apenas duró dos años. “Era otra forma de competir. Yo preferí echarme a un lado porque no me sentía ya tan cómodo. Si estás en Tercera División la gente te va a ir a ver, pero si no hay esa identificación se va a notar una caída si pierdes la categoría”, detalla Rebolo.