Iago Pérez (A Coruña, 2002) hizo muy pronto el gol de su vida, cuando a finales de 2021 puso el 1-0 en el marcador de un Victoria-Hernani que clasificó a los coruñeses para la primera ronda de la Copa del Rey, donde se midieron en Riazor al Villarreal. Acabó esa temporada, puso rumbo a Estados Unidos con una beca y no volvió por España —en lo futbolístico—, hasta principios de este año, cuando se le presentó la opción del Arteixo y no dudó en aceptar. El domingo logró su primer tanto, en el descuento ante el Villalonga, y puede ser clave para la salvación.
“Creo que sin ser uno de nuestros mejores partidos, tuvimos varias ocasiones bastante claras para llevárnoslo, así que supo muy bien llevarse los tres puntos al final”, valora.
Su gol llegó con suspense. “Fue una falta colgada desde medio campo en la que hay varios toques dentro del área y al final me cae a mí, que veo al portero un poco adelantado y se la intento poner por encima, la toca, pero no lo suficiente como para sacarla”, narra.
Este 0-1 en Sanxenxo les permite pasar de puestos de descenso a la undécima plaza, algo que quedó patente en el festejo. “La celebración fue muy bonita, ya que todos sabíamos que eran tres puntos vitales ante un rival directo”.
No fue titular Iago, pero supo sacar partido a los minutos que le dio Juan Riveiro. “Me dio varias instrucciones para enfocar la presión a la línea de tres centrales rival”, explica el jugador, que dice estar agradecido con la oportunidad que le ha brindado el técnico.
“Llevaba varios años sin jugar en España y tengo muy poca experiencia en el fútbol modesto, pero han confiado en mí desde el principio”, apunta.
Lo cierto es que su adiós temporal al fútbol modesto de la zona tuvo que ver con una oportunidad ilusionante, la misma sensación que sintió cuando ahora le plantearon la posibilidad del Arteixo. “Venía de varios años en EE. UU. y no tenía muy claro qué iba a hacer con respecto al fútbol, pero me comentaron la posibilidad de poder fichar aquí y la verdad es que me motivó mucho desde el primer momento. Siempre me habían hablado muy bien el club y me quedaba cerca de casa, así que no me lo pensé dos veces”, asegura.
Fue una experiencia inolvidable, donde además de que futbolísticamente vives un poco en una burbuja con instalaciones y la rutina de un equipo profesional, fuera del campo conoces a mucha gente de muchos países diferentes, aprendes inglés, viajas mucho… me considero un afortunado de haberlo vivido la verdad”, añade Iago, que no cierra puertas a regresar pronto.
“Aún no sé que voy a hacer el próximo año, pero sí que tengo algunas opciones para volver y tengo bastantes ganas”, reconoce el coruñés, que durante su etapa en Estados Unidos aprovechó una beca para estudiar y jugar una Liga Universitaria de fútbol.
Como delantero, se define así: “Soy bastante alto y corpulento. Juego bien de espaldas a portería y voy bien de cabeza. Me gusta asociarme con mis compañeros y buscar siempre el área para el remate”.