Estreno de ‘Toro’ con gol a los cinco minutos
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Estreno de ‘Toro’ con gol a los cinco minutos

Estreno de ‘Toro’ con gol a los cinco minutos
Toro, junto al Vigía de Monte Alto | JAVIER ALBORÉS

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Brais López ‘Toro’ (A Coruña, 2002) ha tenido el mejor debut posible con el Marte. Fue titular y a los cinco minutos ya estaba celebrando un gol, algo que casa bien con su pasional forma de entender el fútbol. Es un jugador muy polivalente y, cerca de cumplir 23 años, desea asentarse en un equipo tras una etapa de constantes cambios. Seguramente no encuentre mejor sitio que el club de Monte Alto, su casa.


Disputó 74 minutos en la contundente victoria ante el Valdoviño (1-5) y pese a llegar en los compases iniciales, su gol fue ya el 0-2. “No contaba con empezar así. Le grité al central para que me mandara un balón largo a la espalda, corté en el intervalo central-lateral y me quedé solo contra el portero. Le hice un amago, quedó vencido y, aunque ya había dos jugadores en portería, la esquiné bien”, describe.


Llama la atención que en su primer partido ya tuviera la personalidad para pedir un balón a las primeras de cambio, algo que para él es natural. “Tengo mucho genio en el campo. No soy un jugador de doce goles por temporada, pero me gusta picar al espacio cuando hay hueco”, apunta.


El gol no fue su única acción destacada del partido. “En el 3-1 robé el balón en el centro del campo y conecté con Óscar para que se la diera a Gabri”, explica Toro.


Tenían el plan de partido muy claro y les salió perfecto: “Veníamos hablando toda la semana que estaban en muy mala dinámica y que había que aprovecharlo. La idea era dejarles salir con la pelota y a partir de ahí apretar y conectar rápido con las bandas para ir hacia delante”.


Ahora tienen siete puntos de margen con la zona roja a falta de esas mismas jornadas, pero ni mucho menos lo ve hecho. “No hay que confiarse. Si te despistas un poco o miras hacia arriba de más, te penaliza”, avisa.

 

Sus decisiones

La extensa hoja de equipos de Toro —Orillamar, Calasanz y Ural en la base; Ural, Club do Mar, Galicia Mugardos, Paiosaco, Somozas y Marte como modesto— invita a preguntar los motivos de tanto cambio en tan poco tiempo. Y como (casi) todo en la vida, tiene una explicación.


Su idea siempre fue crecer poco a poco y, visto desde este punto de vista, es fácil ver que sus decisiones estaban más que meditadas. “Fui intentando mejorar y siempre le di muchas vueltas. El primer año como modesto tuve opciones de firmar en Preferente, pero preferí Primera Autonómica para asegurar más minutos y hacerme un nombre, que es lo más complicado cuando sales de fútbol base”, reflexiona.


Un buen ejemplo es que, tras rendir a gran nivel en el Club do Mar de Caión saltó a Preferente para jugar con el Galicia Mugardos. Este verano, trató de hacer lo mismo con su paso al Paiosaco, que tenía unas aspiraciones de ascenso con las que no partía el conjunto de Ferrolterra.


“Tuve un par de opciones y me decanté por ellos. La verdad es que no me salió nada bien, porque pensaba que iba a ser un jugador más importante. Te lo dicen, pero eso nunca se sabe y más con un entrenador que no conoces”, se sincera. No estaba cómodo y, pese a jugar poco, le salió una opción ante la que no se pudo resistir.


“En Navidades tenía la posibilidad de ir a Dumbría —Primera Futgal— o al Somozas. Me llamó mucho la idea de llegar a debutar en Tercera RFEF, que era lo que estaba buscando, y más de la mano de Stili, probablemente el mejor entrenador que he tenido”, rememora.


Durante su corta etapa apenas disputó veinte minutos repartidos entre los duelos contra Barbadás y Gran Peña, pero le sirvió para impresionarse. “El nivel era muy alto. Desde jugadores hasta staff técnico, que destacaría al preparador físico, Fernando López. Es lo más equiparable a la élite del fútbol profesional que he vivido”.


También hubo algo en su vida personal que influyó en que no pudiera rendir. “No era la mejor idea por compatibilidad laboral y de estudios. Estoy preparando una oposición e ir hasta Somozas me quitaba mucho tiempo. Además, es una categoría que te exige muchísimo a nivel de entrenos. Me iba a las 16.30 y llegaba a a casa a las 21.00 o 22.00, por lo que me estaba lastrando a  nivel de estudios. Y encima dos días trabajo en el ocio nocturno, por lo que entrenar los sábados por la mañana sin dormir es complicado. Si quieres rendir en la mejor categoría del fútbol gallego no se puede estar a todo”, enfatiza.


En este sentido, cree que el Marte puede ser una buena opción para asentarse en un equipo. “Me encantaría, la verdad, porque llevo seis equipos en cuatro años de fútbol modesto —risas—. He ido subiendo poco a poco de categoría y llegué a Tercera RFEF que era mi objetivo, pero una vez ahí me pareció verdaderamente imposible compatibilizarlo con mi vida”, recalca.

 

¿Renovación?

Todavía no asegura al 100% que será de él la próxima campaña, pero todo hace indicar que seguirá en el equipo que le ha acogido. No me cierro a nada, pero de primeras creo que voy a renovar. Si firmara en algún lado, que no lo creo, sería cerquita de casa, pero el Marte es una muy buena opción”, argumenta.


Y es que estaba destinado a jugar en este equipo, al menos por el vínculo. “Vivo justo encima del bar del club, el anterior presidente era mi abuelo, jugaron mi padre, mis dos tíos, algún primo... Uno de mis mejores amigos es el delantero... La familia de Óscar y la mía tiene amistad desde hace muchos años, etc.”, explica.


Su fichaje, además, abre el abanico de posibilidades del entrenador Celso Otero, ya que es un jugador que puede actuar en distintas posiciones. “En la base jugaba de central  —allí le pusieron el apodo por su dureza—, pero fui adelantando la posición y cayendo a banda por tener más piernas que los veteranos”, esgrime. l

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