Andrés Pardo (A Coruña, 1993), más conocido como Andresín, es un jugador de la vieja escuela. De los que sitúan el disfrute propio y de los aficionados en lo más alto de la pirámide de su forma de entender el fútbol. Por ello, habla de “recorte para dentro y tiro al segundo palo” cuando se le pregunta por la jugada perfecta, cuando la respuesta más común cita esa larga combinación que termina con remate y centro. También por ello, es consciente de que pudo haber llegado más lejos, más arriba. El tema es que no se arrepiente lo más mínimo de que no haya sido así.
Justo antes de cumplir los 30 años, recibió una llamada de su buen amigo Óscar ‘La Magia’ Martínez, para incluirlo en ese proyecto tan de Monte Alto que es este CD Marte. Tras la alegría del ascenso a Primera Futgal, ahora pelean por salvar la categoría, y actuaciones como la del pasado domingo suman de cara a un final feliz de curso.
El encuentro ante el Galicia Caranza no era nada sencillo, por la mala racha y por visitar a un rival directo. “Salimos con mucha concentración e intensidad, ya que ambos necesitábamos urgentemente los tres puntos. Tuvimos la suerte de encontrarnos con dos goles muy rápidos y eso nos facilitó las cosas para afrontar el resto del partido”, valora el extremo, que no cree que hicieran nada especial con respecto a las anteriores jornadas. “Salimos como siempre, pero esta vez tuvimos la suerte que nos faltó en los anteriores”.
Tras el 0-1 de Gabri Núñez a los dos minutos, el suyo llegó en el seis. “Intercepto un pase del defensa central que iba hacia el mediocentro del equipo rival. Al momento me acomodo el balón en la zurda para tirar, con la fortuna de que rebota en la pierna de un jugador de ellos y va directo a portería”, describe.
Llevaban nueve jornadas sin ganar, desde el pasado 24 de noviembre, hace tres meses. “Eso, aunque no quieras, siempre está ahí. Sabíamos que estábamos haciendo las cosas bien, pero no llegaban las victorias por pequeños detalles y se notaba”, reconoce.
El extremo va a la raíz del problema. “Quitando el partido ante el Orillamar, equipo al que le deseo lo mejor, ya que es donde inicié mi carrera deportiva —completó su etapa formativa en Deportivo y Calasanz— y me alegro de que estén en esta situación, no noté que ningún equipo fuera superior a nosotros. Perdimos y empatamos por pequeños detalles. Durante la temporada se nos escaparon diez puntos a partir del minuto 90. Con esas victorias estaríamos en una situación completamente diferente, pero así es el fútbol y tenemos que aprender de nuestros errores para que no nos vuelva a pasar”, reflexiona.
Ahora tienen tres puntos de margen con los puestos de descenso y Andresín espera que lo de Caranza haya sido un punto de inflexión. “Intentaremos llegar a las últimas jornadas sin tener que jugarnos la vida, pero se vienen partidos muy duros y vamos a tener que dar el 100% para que eso no ocurra”, avisa.
Con lo que no se anima es con un pronóstico del número de puntos o posición con la que el Marte podría estar tranquilo ante posibles arrastres. “Cuanto más alejado de la zona de descenso, mejor”, afirma.
Relación con ‘La Magia’
Laracha, Orillamar, Marola, Silva, Boimorto, San Tirso, de nuevo Boimorto y Victoria. Tras jugar en esos seis equipos, le llegó la oportunidad del Marte. “Coincidí con Óscar en el Victoria en 2022. Lo conozco de siempre del barrio y es un muy buen amigo mío. Me comentó que iba a crear un proyecto con gente conocida para intentar hacer algo bonito en el fútbol, y año y medio después puedo decir que lo ha conseguido de sobra”, enfatiza.
Fue la decisión correcta. “Mereció la pena en todos los aspectos. Vivir todo lo que vivimos el año pasado, y aún encima rodeado de amigos, para mí es algo impagable”.
Trayectoria
Su carrera ha estado marcada por las lesiones. “Lamentablemente, siempre he tenido bastantes problemas musculares. También en los malditos tobillos, que siguen y seguirán dando la lata”, expone.
Lo hace sin dramas e incluso con sentido del humor. “No soy una persona que se cuide especialmente, ni que más allá de los entrenamientos y del partido del fin de semana haga nada más. Todo influye y el cuerpo lo acaba pagando”, cuenta entre risas.
Es el mejor preámbulo a la reflexión que sirve para entender cómo ve el fútbol. “Nunca me tomé el fútbol como un trabajo, sino como algo para divertirme y pasarlo bien, y si es con amigos, mucho mejor. ¿Diría que es una carrera desaprovechada? Sí, pero no me arrepiento de ninguna de mis decisiones. Disfruté y disfruto como el que más”.
Por ello, cuando echa la vista atrás, se queda con el equipo en el que más pudo ser él mismo. “Por continuidad y tiempo, el Boimorto, sin duda. Siempre estaré agradecido a la gente de allí por lo a gusto que me hicieron estar. Además, me llevé muchos amigos, que es lo más bonito”, apunta.
Andresín hizo el 0-2, pero Gabri Núñez (A Coruña, 2003) abrió la lata en la importante victoria ante el Galicia Caranza. “Recibí un centro lateral tras una buena internada de Iago Rodríguez y golpeé de interior al primer toque, cruzándosela al portero”, describe.
“Está claro que se notaba la tensión y la necesidad de sacar los tres puntos, pero tenemos mucha confianza en el equipo y sabíamos que trabajando tal y como lo estábamos haciendo hasta ahora, iba a acabar llegando la victoria”.
Una tranquilidad que hace extensible a lo que queda de temporada. “Tenemos un gran grupo, comprometido con la consecución del objetivo y con gran calidad individual. Todo ello acompañado de un buen entrenador. No veo ningún motivo para no confiar en la permanencia”, sentencia.