El tren hacia Europa pasa este sábado por el Palacio de los Deportes de Riazor, donde el HC Coruña recibe al Manlleu (17.00 horas), el quinto clasificado de la OK Liga Iberdrola, que marca la línea de la clasificación para la competición continental de la próxima temporada. Las coruñesas están a seis puntos de su rival y por tanto de su objetivo. Todo lo que no sea ganar les dejará prácticamente descartadas de la lucha. Una final. A su manera. Entre dos equipos defensivamente muy fuertes y en la que el gol será decisivo.
En el equipo que dirige Stanis García, este tiene nombre y apellidos: Alba Garrote. “Cada partido es importante, pero está claro que el de este fin de semana aún más y todavía más jugando en casa, que somos más fuertes y que tenemos que salir a por esa victoria”, reconoce la asturiana, que también admite que ya se han tenido que olvidar de acabar entre las cuatro primeras: “Eso ya es muy difícil. Al principio teníamos ese objetivo, pero ya nos sacan bastantes puntos. Ahora lo importante es saber si conseguimos acabar bien la temporada y terminamos en esa quinta plaza”.
La delantera, que lleva trece goles en lo que va de curso, también dice que el equipo, que renovó toda la plantilla del curso pasado sumando dos fichajes importantes como Laia Juan e Inês Severino, está rindiendo por debajo tanto de lo esperado como en relación a lo que trabajan entre semana. “Tendríamos que estar teniendo mejores resultados, pero también creo que desde el principio sabíamos que iba a ser una temporada dura porque cada vez los equipos se van reforzando y la liga es más difícil”, valora. “Si seguimos en esta línea y trabajando fuerte, podremos conseguir los objetivos”, añade la jugadora.
Sobre el Manlleu, contra el que en la primera vuelta empataron a tres goles a domicilio, destaca que se trata de un equipo muy físico. “Atacan muy bien, salen muy bien a las contras con una transiciones muy buenas y son un equipo bastante peleón, que está siempre luchando hasta el final”, define al rival. “Defensivamente son un bloque muy compacto, sabemos que va a ser un partido difícil, pero jugando en casa, tenemos que dar un plus y demostrar lo que nos estamos jugando y quiénes somos”, proclama la asturiana antes de este importante duelo.
El curso pasado el Manlleu ya fue un rival del HC Coruña en dos de las competiciones. Estuvieron prácticamente hasta la última jornada en pugna por la quinta plaza, que finalmente fue para las catalanas y las coruñesas fueron sextas, que en principio permitía jugar competición europea pero que finalmente las dejó fuera. Aunque fue precisamente en la Champions en donde el conjunto de Stanis triunfó frente a su rival porque le ganó el duelo en la fase de grupos y se clasificó para la final a cuatro.
“En la Champions fueron dos partidos en los que sabíamos que teníamos que estar perfectas para pasar a la siguiente ronda”, recuerda. “En la Liga ellas fueron más regulares y nosotras no hicimos bien nuestro trabajo, por eso quedaron por delante”, analiza.
Uno de los grandes problemas del HC Coruña son los partidos fuera de casa. Este año ganamos solo uno y el pasado, dos. Es un problema bastante serio”, hace autocrítica, “y la verdad que no sé decir por qué, ninguna lo sabemos, pero sí que es algo en lo que pensamos bastante y que hay que trabajar, porque no es normal las dificultades que tenemos fuera de casa con el equipo que tenemos”. A veces son solo pequeños detalles, pero no busca excusas: “Está claro que al final todo suma, pero igualmente que en dos años hayamos ganado solo tres partidos fuera de casa es más que falta de concentración. Tenemos que encontrar qué es y trabajarlo para que cambie”.
El equipo también sufre de cara a puerta, que es uno de sus trabajos principales, aunque ha ido mejorando y sus cifras ya se sitúan en algo más de dos goles y medio de media por partido. “Hay días en los que las jugadoras estamos más inspiradas o menos. Hay unos que metes goles hasta sin querer y otros días que llegas y llegas y no tienes esa suerte, pero yo creo que al final esto se entrena y deberíamos trabajarlo más”, indica.
El sistema de Stanis García pasa primero por asegurar la defensa. “Él siempre dice el dicho de que tenemos que atacar y guardar la ropa”, revela. “Es más precavido en ese sentido, pero así también si nos salen a la contra siempre hay alguien atrás y no sufrimos tanto”. Por eso afirma que el equipo dio un paso adelante defensivamente hablando. “Está claro que hay que seguir mejorando, pero en estos dos años somos un bloque mucho más compacto, es más difícil crearnos ocasiones de gol y eso es también un premio al trabajo de toda la semana”, afirma. Un trabajo al que ayuda el buen momento bajo palos de sus dos porteras, Viky Caretta y Ari Escalas, que se reparten las titularidades. “Para mí tenemos la mejor pareja de porteras, sin duda, de la liga. Es una suerte saber que estamos tan bien respaldadas”.
El equipo pasó hace dos semanas por un momento complicado por motivos extradeportivos con la destitución de dos directivas, una de ellas la capitana Luchy Paz, y la dimisión de una tercera. “No podemos meternos mucho porque no es nuestro territorio. Hay cosas que no se pueden obviar y cuando sale gente de la directiva, y más una compañera del equipo, nos preocupamos porque es un poco raro, pero no estamos dentro para saber lo que pasa ahí”, comenta.
Para lidiar experiencias de este tipo el grupo ya tenía callo después de uno años convulsos en el Liceo. “Pasaron muchas cosas que fueron difíciles de controlar y que nos hicieron más fuertes”, dice sobre esa etapa, que quizás les ayudó a gestionar la crisis actual. “Fue un aprendizaje duro, pero si no hubiera pasado todo lo que pasó con el Liceo, no sabríamos ni cómo abordar esto. Parece que no tenemos ni una temporada tranquilas”, concluye Garrote.