Un análisis más frío y pausado del segundo derbi del curso entre el Leyma Básquet Coruña y el Breogán dice, con los números en la mano, que los de Diego Epifanio hicieron bastantes cosas bien (tiros de dos, rebote ofensivo, pérdidas) y una mal. Una muy grande. El pecado de no defender (bien).
Especialmente el de no tapar de manera adecuada los lanzamientos de larga distancia. El conjunto lucense hizo caja, sobre todo por medio de Darrun Hilliard (6 de 8), como antes Nikos Chougkaz (Andorra), Sam Dekker y Kassius Robertson (Joventut), Rubén Domínguez (Bilbao Basket), Cameron Hunt (Manresa) y Caleb Homesley (Gran Canaria), los cinco últimos, también en el Coliseum.
Dentro de esa (muy) mejorable defensa del arco hay una zona a vigilar especialmente, la esquina izquierda de la retaguardia, donde los rivales del Leyma están promediando un 54,5% de acierto.
Desde ese punto concreto anotó el pasado domingo Eric Vila la canasta que hizo el 48-74 y derivó, por primera vez esta temporada, en silbidos y abucheos al equipo naranja. Ese triple fue uno de muchos liberados que ejecutó el Breogán. Situación que, en varias ocasiones, el runrún de la grada previo al tiro, al encontrarse el jugador sin marca, hizo prever que iba a terminar dentro.
No obstante, las deficiencias defensivas del Básquet Coruña no se circunscriben al perímetro. En la primera mitad del derbi también huecos en la pintura, una zona que los de Epi suelen proteger muy bien y atacar mejor que sus rivales.
Esta vía de agua la taponó el Leyma en el cuarto y medio final, 15 minutos donde el último campeón de la LEB Oro demostró que sabe –y puede– defender mejor.
Es el único ingrediente que le falta para poder optar a una salvación que se acerca a la utopía. Para el colista y equipo que más puntos encaja se antoja imposible conseguir el objetivo jugando a meter una canasta más que el enemigo.
En tres de los últimos cuatro encuentros, el Leyma ha recibido más de 99 puntos: en Badalona (107), en Manresa (104) y ante el Breo (106). En total, son ocho centenas encajadas en 23 jornadas. Y una sola victoria, por 101-106 en Lleida, duelo resuelto, al igual que el del Olímpic de Badalona, tras una prórroga.
La temporada pasada, en Oro, fueron ocho centenas a favor –marca que igualó el tope histórico de la competición, que tenía el Pineda del Mar desde su primera edición, la 1996-1997– en 34 encuentros.
El Leyma, que está recibiendo una media de 94,0 puntos por partido, lidera la lista de equipos que han permitido más centenas al rival. La segunda posición la comparte, con cinco, el Zaragoza, el Andorra y el Lleida.
El otro debutante en la máxima competición, no obstante, lleva nueve jornadas sin permitir tres dígitos en el casillero de su contrincante. Solo ha recibido una en las últimas 13, tiempo en el que Básquet Coruña ha sufrido media decena.
Por lo tanto, no extraña que los naranjas presenten el peor balance entre puntos anotados y recibidos (196). Segundo en este deshonroso ranking es el Girona (162). Completa el podio el Breogán (153). El equipo catalán solamente ha encajado dos centenas, por una más el lucense.
Solo tres se mantiene a salvo de tres cifras en el marcador contrario, el líder Real Madrid, el Tenerife y el UCAM, este, único de los 18 equipos que tampoco las has subido al suyo. El equipo blanco lidera el ranking defensivo, con 76,6 en contra por encuentro.
En el ofensivo manda el Valencia (97,0). El Básquet Coruña es séptimo, con 85,4. Los de Epi acumulan solo 34 puntos totales menos que el líder, 30 menos que el segundo (Tenerife) y supera en este apartado a los conjuntos que ocupan los dos últimos puestos de playoffs, el Joventut (84,9) y el Gran Canaria (82,5).
Estadísticas que ratifican –por si alguien tenía dudas– dónde está el principal problema de un Básquet Coruña que, con solo 11 partidos por delante, no parece que pueda variar su dinámica defensiva. Al menos no lo suficiente para alcanzar un milagro.