El Dominicos sumó un valioso punto en Monte Alto con un empate ante el Mataró que renueva su fe en la permanencia. Porque los de la Ciudad Vieja perdían por 0-3 al descanso contra el tercer clasificado. Todo se veía más negro que blanco para el segundo tiempo. Pero tiraron de ese carácter que la leyenda dice que forja el patio del colegio para, en los últimos ocho minutos, lanzar una ofensiva sin paracaídas en la búsqueda de arañar algo positivo. Abrió la veda Adrián Candamio. Le siguió Miguel López, encargado de transformar una falta directa. Y cuando solo quedaban ocho segundos para que sonara la bocina, Candamio repitió y remató con el definitivo 3-3.
Es un punto. No sirve para escalar en la clasificación, en la que, con seis, sigue colista por detrás del Oviedo, con siete. Además no le benefició lo que ocurrió a unos pocos kilómetros de allí, en la pista de Elviña II, donde el Sant Feliu se impuso al CDM situando la salvación a tres puntos, porque ahora tiene 9. Pero el empate, contra el que además es uno de los mejores equipos de la categoría, es gasolina, supone recuperar la confianza y un baño autoestima.