Empate con sabor agridulce para el Dépor. Amargo porque tuvo ventaja hasta el minuto 90+3 y dulce porque fue superado en casi todas las facetas por un Zaragoza fallón de cara a puerta. El equipo coruñés se adelantó en el marcador gracias a un contragolpe tempranero culminado por Mario Soriano y después se convirtió en un funambulista intentando mantener la ventaja en un partido que estuvo constantemente en el alambre debido a la falta de acierto del rival. El conjunto maño se hartó de llegar a las inmediaciones del área blanquiazul, sobre todo por su banda derecha, pero el Deportivo se las arregló para mantener el 1-0 hasta el tiempo añadido con un ejercicio de supervivencia condicionado por su falta de ideas en una segunda mitad para olvidar. Y cuando el Dépor ya casi estaba en la orilla, un gol de Francho Serrano devolvió a la cruda realidad a un equipo blanquiazul que sigue convertido en una especie de Robin Hood extraño: lo que consigue fuera, se encarga de dárselo a los rivales en su propia casa.
Después del fiasco en Copa ante el Ourense CF en O Couto (1-0), donde los menos habituales desperdiciaron su oportunidad de reivindicación, Óscar Gilsanz recuperó la unidad A que presentó en la victoria en Cádiz (2-4) con la única novedad de Diego Villares, que ocupó la vacante del sancionado David Mella. El técnico betanceiro quiso protegerse en la medular con un doble pivote formado por Mfulu y Villares y avanzó la posición del multiusos Mario Soriano ante un Zaragoza que optó por un planteamiento conservador con tres centrales (1-5-4-1), como utilizó entre semana en Copa frente al Granada.
Soriano se situó en la banda derecha, aunque solo fue un punto de partida, como para buena parte de los jugadores de un Dépor dinámico en ataque. En fase defensiva, el 1-4-4-2 fue inamovible, pero con balón el teórico 1-4-2-3-1 se diluyó de forma repetida debido a la movilidad de los blanquiazules, sobre todo de los tres jugadores de la zona de mediapuntas (Soriano, Lucas y Yeremay).
El Dépor comenzó el partido con personalidad y, además, le sonrió por una vez esa máxima que dice ‘córner mal ejecutado, gol en contra’. Eso le sucedió al Zaragoza gracias a la intuición de Soriano para anticiparse a la jugada de estrategia aragonesa. El corte del madrileño permitió una contra lanzada por Villares en la que Lucas le ganó la partida en carrera a Calero. El capitán cedió el cuero en ventaja a Yeremay, que envió el esférico al palo. ¿Pero quién andaba por ahí para cazar el rechace? Soriano. Principio y final, alfa y omega, en el tempranero 1-0 en una jugada vertiginosa.
A pesar del buen inicio, el Dépor volvió a exhibir sus habituales carencias en salida de balón. Se vio obligado a jugar directo sobre Barbero cuando el Zaragoza fue capaz de subir la línea de presión. Además, el conjunto de Víctor Fernández consiguió virar el encuentro poco a poco sobre todo por su banda derecha, con las subidas de un Luna que no encontró oposición en Escudero sin ayudas de Yeremay.
Calero, con un cabezazo demasiado picado que atajó sin problemas Helton, e Iván Azón, que conectó un testarazo demasiado forzado, estuvieron a punto de empatar en dos centros de Luna por el carril derecho. Eran los primeros grandes minutos de un Zaragoza que también se mostraba especialmente peligroso debido al carácter batallador de Iván Azón. El delantero provocó una contra peligrosa al regatear a Pablo Martínez, pero el central zurdo del Dépor supo reaccionar con una entrada a ras de césped. El balón quedó muerto y Aketxe remató fuera sin oposición. Un desenlace extraño teniendo en cuenta el fantástico golpeo del ex del Dépor, que ya en el minuto 5 desperdició un remate desde la frontal con un chut mordido.
El Dépor sufría, sí, pero la ventaja en el marcador y el empuje del Zaragoza también le permitía tener espacio para correr. Y ahí el equipo coruñés disfruta. Así redujo el agobio producido por los maños. E incluso pudo aumentar la renta con un disparo de Soriano desde la misma zona en la que marcó el gol del triunfo ante el Eibar. Esta vez el balón salió potente, pero más bajo, y Femenías sacó una mano salvadora que el árbitro no vio, ya que no concedió córner. Acto seguido, Lucas pudo marcar de falta directa, pero Femenías intuyó el lanzamiento por encima de la barrera.
Ya en los compases finales del primer acto, el Dépor volvió a sufrir una ocasión originada en la banda derecha de los visitantes. Aketxe puso un centro con la zurda, Keidi Bare dejó pasar el cuero y Calero, otra vez apareciendo por sorpresa a la espalda de Ximo, cabeceó muy alto. Un alivio para un Dépor que se fue a los vestuarios con ventaja, pero con sensaciones de duda.
La banda izquierda blanquiazul siguió siendo una autopista para el Zaragoza en la reanudación. A esa zona cayó Azón, que vio la llegada desde atrás de un incansable Luna. Se repitió la subida del carrilero y también se repitió el fallo garrafal de Calero, que remató a las nubes con todo a favor. Su tercer error del partido de cara a puerta.
La sangría por esa zona no cesó en los minutos posteriores. Con el simple movimiento de Aketxe de centrar su posición, Luna tenía tiempo y espacio para pensar y ejecutar. De esa forma, el lateral puso un centro atrás que Keidi Bare envió muy alto. Otra ocasión desperdiciada por un Zaragoza que demostró por qué es uno de los equipos de Segunda con mayor volumen ofensivo, aunque esta vez con un acierto paupérrimo.
El partido se movía en una línea muy fina. El Dépor, haciendo funambulismo en defensa, también tenía cerca la sentencia en contragolpes desaprovechados por malas decisiones o ejecuciones imprecisas. Mientras tanto, en el minuto 75 reaccionó Óscar Gilsanz para tratar de frenar la fuga en su banda izquierda. Sacó del campo a Villares, tocado, y a Soriano para dar entrada a José Ángel y hacer un doble lateral con Obrador por delante de Escudero.
El dominio, la profundidad y el dinamismo del Zaragoza era un suplicio para un Dépor que solamente seguía con ventaja por la falta de puntería aragonesa. A Iván Azón le dio tiempo a desperdiciar dos nuevas acciones, una a pase de Calero y otra a centro de Luna, en apenas tres minutos. Luna seguía a lo suyo y también pudo ver como Pau Sans desperdició otra de sus asistencias con un remate potente pero muy desviado. El cantaro fue tanto a la fuente que era un milagro que no se rompiese.
Pero el cántaro se rompió en el tiempo añadido. La enésima llegada del Zaragoza por la banda derecha, esta vez por medio de Pau Sans, acabó en un centro raso que ningún defensor pudo despejar y que Francho Serrano fusiló a la red. Un gol que que hizo algo de justicia -el Zaragoza mereció incluso más- en un partido en el que el Dépor siguió mostrando una preocupante falta de recursos en Riazor. Una costumbre que ya se ha convertido en tradición.
1 - Deportivo: Helton; Ximo Navarro, Pablo Vázquez, Pablo Martínez, Escudero (Jaime, min.88); Mfulu, Villares (José Ángel, min.75); Soriano (Obrador, min.75), Lucas, Yeremay (Cristian Herrera, min.88); y Barbero (Davo, min.89).
1 - Zaragoza: Femenías; Luna, Lluís López, Jair, Clemente, Calero (Tasende, min.83); Aketxe (Pau Sans, min.68), Aguado (Toni Moya, min.68), Keidi Bare (Francho Serrano, min.68), Adu Ares (Marí, min.83); e Iván Azón.
Goles: 1-0, min.7: Mario Soriano. 1-1, min.90+3: Francho Serrano.
Árbitro: De la Fuente Ramos (C. castellano y leonés). Amonestó a Soriano (m.8), Pablo Martínez (m.67), Mfulu (m.74), Helton (m.89) y Lucas (m.89), por parte del Dépor; y a Keidi Bare (m.18), Jair (m.34) y Aguado (m.65), por parte del Zaragoza.
Estadio: Abanca-Riazor, ante 24.370 espectadores.