Relatos de un duelo siempre exigente para el Dépor
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Relatos de un duelo siempre exigente para el Dépor

Relatos de un duelo siempre exigente para el Dépor
José Luis, Muñoz y Castro, en el Inferniño a principios de la década de 1980 | Archivo El Ideal Gallego

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“No es que hubiera tanta rivalidad como contra el Celta, pero se llenaba el estadio del Inferniño. Recuerdo tener que salir escoltados y acostados en el coche porque antes se llevaban las pedradas, algo impensable hoy en día. Había cierta agresividad. Siempre tuvimos muchísimos problemas en Ferrol porque aunque no es una afición muy numerosa, les gusta el fútbol y viven los enfrentamientos con el Dépor”, recuerda Ramón Piña, exjugador y exconsejero blanquiazul y exentrenador racinguista, que disputó siete de los 81 partidos oficiales del derbi de las Rías Altas.


Piña jugó en el campo ferrolano en tres ocasiones. La primera, el 23 de marzo de 1975, en un encuentro de Tercera División que se saldó con empate (0-0). El defensa de Buño fue titular y completó los 90 minutos. El zaguero retornó al Inferniño el 8 de octubre de 1978, en Segunda Divisón. De nuevo el enfrentamiento acabó en tablas (2-2), con Piña comenzando el duelo en el banquillo y participando durante los catorce últimos minutos. Un año después, regresó por última vez como futbolista formando parte del once inicial de un Dépor que sucumbió en un choque copero (3-1).


“Era fastidiado jugar en el Inferniño porque aparte de la rivalidad que había, era un campo muy desangelado, como la mayoría de los que nos tocaba ir en aquella época, malo, un patatal. Siempre había que pelear contra el Racing y nos creó complicaciones porque tuvo jugadores aguerridos que después vinieron con nosotros, como Alfonso Castro y Pancho García, y grandes jugadores como Arteche. También recuerdo un chico que se llamaba Nando, que era más joven que yo y era muy bueno”, relata el exzaguero, que vistió la elástica blanquiazul en 340 citas oficiales.

 

Ramón Piña: Era fastidiado jugar en el Inferniño porque era un campo muy desangelado


En Riazor saboreó la victoria en tres ocasiones sobre el bloque de la ciudad departamental, siempre por la mínima (1-0 en noviembre de 1974, en Tercera. 2-1 en febrero de 1979. Y 1-0 en Copa en diciembre de 1979), y mordió el polvo una vez, en su último duelo con los verdes, en Segunda B el 19 de octubre de 1980 (0-2).


“No recuerdo ningún partido contra el Racing que fuera fácil, siempre fueron complicadísimos, tanto allí como en casa y el ambiente que va a haber este sábado va a ser muy bueno, aunque ellos están teniendo una temporada complicada, pero querrán ganar al Deportivo porque batirlo siempre es importante”, subraya.

 

Un rival muy duro

José Manuel Traba, segundo máximo artillero de la historia del Deportivo con 108 goles, coincide con su excompañero a la hora de señalar la dificultad de los blanquiazules para imponerse en los enfrentamientos con el cuadro ferrolano.


“El Racing siempre nos ha creado muchos problemas tanto allí como en Riazor”, expone el exjugador, para el que, “aparte de la rivalidad provincial” existía otro motivo de peso que suponía un “plus” para los verdes.
“Digamos que el equipo que es un poco inferior o que no tiene la calidad del otro siempre tiene un plus en este tipo de partidos y te complican la vida”, explica.


El exdelantero califica los duelos con el Racing como encuentros que “se jugaban a mil” y en los que la escuadra ferrolana “siempre creó problemas en su campo” al Dépor.


“No era fácil tratar de conseguir los puntos o la victoria en su terreno”, subraya.


Traba también se enfrentó al conjunto ferrolano siete veces, aunque las dos primeras fueron como jugador del Compostela y las cinco siguientes, con el Deportivo. El ariete tiene algún problema más para desempolvar los recuerdos. “La memoria no es mi fuerte. Ramón tiene mejor memoria que yo”, bromea, pero finalmente le llegan las imágenes de aquellos capítulos que protagonizó del derbi de las Rías Altas.


“Recuerdo que el campo no reunía las condiciones necesarias para hacer un buen fútbol. Era un estadio donde se recurría mucho más al tema físico, patadón arriba, etcétera, que a un fútbol combinativo. Ahí el Racing se defendía bastante bien y los equipos grandes que iban, por circunstancias del terreno de juego, muchas veces tenían dificultades”, argumenta y apunta que “evidentemente” el Dépor se veía perjudicado por la superficie.


“Como jugábamos un fútbol más combinativo, teníamos muchos más problemas de llevar la iniciativa. Era un campo muy complicado para nosotros”, señala.


“Había una rivalidad, porque somos dos equipos provinciales, pero no tan fuerte como con el Celta, porque eso ya era un poco fuera de lo normal”, indica el goleador blanquiazul, que le marcó dos tantos a la escuadra ferrolana, precisamente en sus dos últimos enfrentamientos con los racinguistas.


Traba se estrenó en un derbi de las Rías Altas el 25 de febrero de 1979, en Segunda División. El Dépor venció (2-1) y el atacante fue titular y jugó 68 minutos.


En sus siguientes cuatro compromisos siempre fue titular y completó los 90 minutos. Ganó de nuevo en Riazor (1-0) en diciembre de 1979 en un duelo copero, perdió en casa un año después en Segunda B (0-2), saboreó el triunfo en Ferrol en la segunda vuelta de aquella temporada (1-2), donde inició la remontada deportivista firmando el 1-1 en el minuto 78, después de que Alfonso hubiera adelantado a los locales en la primera parte. Y repitió gol en su último choque con los racinguistas, en octubre de 1985, en un partido de Copa del Rey en el que los coruñeses barrieron al conjunto ferrolano (4-0).


“Había ese morbo de que nosotros de aquellas teníamos bastantes jugadores que habían venido del Racing de Ferrol, como Pancho García, Alfonso Castro, Miguel (Picos Dobarro), que falleció el pobre hace un mes”, relata el exdelantero, que actualmente colabora como comentarista con la Radio Galega durante los partidos del Dépor.

 

José Manuel Traba: El Racing siempre nos ha creado muchos problemas allí y en Riazor


Traba lamenta la pérdida de protagonismo de los jugadores de la casa en el Racing en las últimas campañas, al contrario de lo que sucede actualmente en el conjunto coruñés, donde los canteranos han ido cobrando fuerza, con esa presencia de Yeremay, Mella y Barcia en el once titular, así como la participación de Diego Gómez desde el banquillo.


“El Racing vivió muchísimo tiempo de la cantera, algo que ahora cada vez tiene menos. En los últimos años recordamos muy pocos jugadores que salieran de la cantera del Racing y estén jugando actualmente en el equipo”, critica.


Piña también ensalza la calidad de los futbolistas que salieron históricamente de la escuadra ferrolana.
“Allí siempre ha habido un ambiente de fútbol muy bueno y se dieron buenos jugadores”, subraya el exdefensa, que tras colgar las botas entrenó al Racing durante la temporada 1995-96, en Segunda B.

 

La figura de Isidro Silveira

Piña subraya la importancia que tuvo Isidro Silveira en el crecimiento de la entidad racinguista y confiesa su cariño hacia el empresario fallecido en diciembre de 2016.


“Fui el primer entrenador que fichó Isidro Silveira cuando asumió la presidencia del Racing, que estaba en Segunda B. Luego jugó allí mi hijo, Queco Piña. Tuvieron unas campañas muy buenas, estuvo muchos años en Segunda, también en Tercera, en Segunda B... Pero Isidro le dio otra categoría y otro caché al Racing. Es mítico, la persona más querida en Ferrol porque sabía mucho de fútbol y era un gran tipo. Cada vez que hablo de él, se me pone la piel de gallina porque era extraordinario”, dice.


Traba tampoco oculta su cariño por el conjunto ferrolano, pese a la rivalidad deportiva entre el Racing y el Dépor.


“Ojalá se salve porque es un equipo con el que simpatizo porque tengo muchos amigos que jugaron allí, pero lo veo muy difícil”, dice.


El exgoleador argumenta que “cuando el Racing jugó aquí en la primera vuelta ya comenté que o se reforzaba en el mercado de invierno o iba a tener muchos problemas para salvar la categoría y por desgracia parece que va a pasar eso, a no ser que logre un milagro y realmente resucite y consiga ganar todos los partidos. La marcha de jugadores importantísimos les ha afectado muchísimo. Realmente la gente que han fichado no ha dado el rendimiento que el director deportivo y el entrenador esperaban y se han metido en una situación muy complicada”, explica.


Tanto Piña como Traba vaticinan un test “complicado” el sábado para la escuadra de Óscar Gilsanz.


“Va a ser un partido muy difícil para el Dépor porque tampoco está para tirar cohetes”, advierte el segundo máximo realizador blanquiazul.

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