Por las mañanas acude a clases de memoria, sin embargo, Daniel Cuiña, que el 6 de julio cumplirá 84 años y lleva 75 como socio del Deportivo, recuerda perfectamente las paradas de Juan Acuña, el espectáculo de la Orquesta Canaro, el gol de cabeza de Beci en 1971 que selló un ascenso a Primera o aquellas cinco temporadas consecutivas disputando la Liga de Campeones. Tiempos de felicidad, pero también de lágrimas, como la Liga que se escapó en 1994 con el penalti fallado por Djukic o los descensos a la tercera categoría. Pero siempre ha permanecido al lado de su equipo. El pasado 28 de abril, el club premió su condición de Socio de Platino con la insignia de oro y brillantes.
Toda una vida ligada al Depor.
Esto se lo quiero dedicar a mi padre porque en 1948 eran tiempos de hambre, los sueldos eran precarios, y mi padre, que también se llamaba Daniel, quitó parte de su sueldo para hacerme socio del Depor, cuando yo tenía 8 años.
Las cuentas no me salen, porque si su padre le hizo socio en 1948, debería llevar ya 76.
Es que llevo 76, pero en la época de Antonio González (quien fue presidente entre 1965 y 1973) hubo un reajuste en el club y desde entonces figura que soy socio desde 1949. Una cosa te voy a decir, no me trates de usted, que me voy.
Vale, no te vayas (risas). Pocos partidos te habrás perdido desde 1948.
Pocos. Cuando iba con mi padre, íbamos a lateral de Marathón, pero cuando me hice socio, ya fui a la Grada de Niños, que en el descanso se teñía de naranja porque llevábamos la merienda y con las mondas de naranjas que lanzábamos unos y otros, imagínate. Cuando venía Cucarella (Vicente Cucarella, masajista del Depor entre 1942 y 1974) por la portería de Pabellón, coreábamos su nombre hasta que levantaba la mano y le aplaudíamos.
¿Cómo te sentiste el 28 de abril, cuando el club te entregó la insignia de oro y brillantes como Socio de Platino?
Fue espectacular y el trato del club, de sobresaliente para arriba. El presidente me acompañó a todos los sitios, me llevó de la mano. Fue muy emotivo. Por cierto, lo de las insignias se lo debemos a Lendoiro, que a mí me dieron la de los 50 años en el Playa Club.
¿Cuál fue el primer gol que viste en Riazor?
He visto tantos y ha pasado tanto tiempo... pero el gol que marcó mi vida fue el de Djalminha contra el Celta. Menudo crack. Me río yo de Bebeto. Le rompió los riñones al lateral del Celta. Y otro que recuerdo mucho fue el de Beci de cabeza. Djalminha es el mejor jugador que he visto, y mira que Mauro fue bueno. Tuvimos aquella defensa, Acuña, Pedrito, Ponte y Millán... y ahora también me acuerdo de Campanal, que dio buen resultado, y eso que vino al final de su carrera. Además, repartía, que un defensa central tiene que repartir para que no marque el delantero rival.
¿Alguna anécdota extraña?
Cuando nos desterraron, que fuimos a jugar a Lugo (Fue el 21 de junio de 1987, contra el Castellón). Tengo familia allí y le había encargado un jamón al panadero de Portomarín, que se llamaba Piña, y quedamos en que me lo diera en la puerta de vestuarios, pero no llegó y de pronto, en el descanso, se escucha por megafonía: ‘por favor, se ruega a Daniel Cuiña que pase por la puerta de vestuarios, que lo está esperando Piña con un jamón’. Se enteró todo el estadio.
Has seguido al club en Primera, Segunda y Tercera, sin abandonar jamás a tu club.
Porque me gusta el fútbol y es mi Deportivo... Por cierto, el día que ardió la cubierta (el 9 de junio de 1991, durante el partido contra el Murcia en el que un doblete de Stojadinovic dio el ascenso a Primera al Depor), yo estaba debajo.
¿Cómo lo viviste?
Tranquilísimo. Ya ni bajé al campo. Quedé ahí abajo, porque apagaron el fuego rápido.
Cuando ardió la cubierta, yo estaba debajo, pero estaba tranquilísimo
¿Qué recuerdo es el más feliz y cuál borrarías?
El más feliz, la remontada contra el Milan. No pude ir al partido porque salía de trabajar a las diez de la noche, y cuando iba en el coche para casa, metieron el 4-0. Y en cuanto al momento que me gustaría borrar, el penalti de Djukic. Y fíjate que con él me llevaba muy bien, porque yo trabajaba en el mundo textil y muchos jugadores me venían a comprar, lo mismo que Bebeto, que tenía un pie muy pequeñito.
¿Qué época añoras más?
La época de la Champions, que conocían A Coruña en todo el mundo por el Deportivo.
¿Y el título de Liga?
Mira, fui más feliz con el Centenariazo que con la Liga, porque soy antimadridista... Ahora me acuerdo de la Orquesta Canaro... no me lo digas, eran Moll, Corcuera, Osvaldo, Rafael Franco y Tino, que era de San Pedro de Nos. Y Moll se fichó donde trabajé yo, en La Espuma, porque uno de los hijos del dueño era directivo del Deportivo y vino el señor Tamburini, que era un empresario de paños catalán, y vino a buscar a Moll. No sé lo que ofrecería por él, pero el Depor rechazó la cantidad y le dijo, me tienes que dar más y os lleváis de contrapeso a Luis Suárez. Y fíjate.
Mira, fui más feliz con el Centenariazo que con el título de Liga
Balón de Oro.
Sí, qué bueno era. Y Amancio. También vi a Fran, claro.
¿Y qué tal Fran?
Como jugador, buenísimo...
¿Pero?
Pero los 200 millones de pesetas que hubo que pagar por él al Real Madrid para traerlo de vuelta otra vez aquí, ¿qué? En cambio, no lo critico cuando llevó al chaval al Barcelona, porque cada uno busca lo mejor para su familia. Otro muy bueno era Claudio Barragán. Recuerdo que Djukic me llamó una vez por teléfono para que le llevara un par de botellas de aguardiente a Claudio y después me agradeció el favor mandándome un par de cajas de naranjas.
Has sufrido las tres etapas del club en la tercera categoría. 1974-75, 1980-81 y 2020-24. ¿Cuál ha sido más dura?
Yo creo que la actual, porque cuando bajó en el 2020 fue horrible, me parecía imposible.
Cuando el Depor bajó en 2020 a la tercera categoría, fue horrible, me parecía imposible
¿Cuál ha sido la clave del éxito de esta temporada para regresar al fútbol profesional?
Facilísimo. La cantera.
Mella y Yeremay.
Sí. Así fue, que mientras Idiakez no sacó a la cantera, no rascamos bola. El vasco debe ser un poco cabezón porque de entrada no sacó a los chavales, pero quienes luego levantaron la situación fueron ellos, quedó claro. Me gustaría que hubiera jugado más Barcia, que su padre jugó en nuestra peña (la peña Portela, de fútbol sala). Pero ya viste qué segunda vuelta, que no han perdido ni un partido. ¿Sabes qué es a lo que yo le tengo miedo?
¿A qué?
Que si ascendemos a Primera, el Escotet ése... viene un chino y se pule el club para recuperar los millones.
¿Qué te parece que Lucas Pérez fuera quien marcó el gol del ascenso?
Me alegré mucho por él porque todo lo que ha hecho por jugar en el Deportivo me parece bárbaro. Venirse del Cádiz, que estaba en Primera. Bueno, para la próxima temporada vamos a estar en la misma división los dos (risas)... no me cae mal el Cádiz. A mí solamente hay dos que me caen mal, el Madrid y el Valencia desde que González hizo el corte de mangas cuando paró el penalti a Djukic.
Casi 32.000 espectadores presenciaron el ascenso en Riazor. En un partido de la tercera categoría.
Increíble, ni yendo el Real Madrid a Vigo meten tanta gente en Balaídos (risas). Es increíble que haya esta afición en tercera, y con muchos niños.
Un par de refuercitos y estamos en Primera de nuevo
Ves el futuro asegurado con los canteranos.
Sí, me gustan mucho Mella, Yeremay, Barcia, Rubén... y Iano tampoco es malo. Pero habrá que hacer refuerzos. He leído en vuestro periódico que a ver si el Depor aprovecha la buena relación del pasado con el Madrid para conseguir cedidos. Me acuerdo de Fede Valverde, lo bueno que es.
Pues ese año se bajó a Segunda División, que fue cuando Pepe Mel casi no lo alineaba.
Es que hay cosas que claman al cielo. ¿Será por caprichitos? Porque no creo que quieras tirar piedras contra tu propio tejado.
¿Volveremos a Primera?
Por supuesto, ya el año que viene. Un par de refuercitos y de nuevo estamos en Primera.
¿Qué echas de menos?
Los derbis con el Celta. Recuerdo cuando íbamos a Vigo y nos dirigíamos al campo, las mujeres con una escoba barriéndonos. Imagínate lo que les decíamos. Lo que andan locos es para poner el busto de Iago Aspas en Segunda... hablando del Celta, una imagen que me impactó fue cuando Giovanella le partió la pierna a Manuel Pablo. Qué imagen tan dura. Por cierto, también jugó en la peña.
Sería el Messi de la peña.
Buenísimo. Además, con el pulmón que tiene. Pero al principio, le cedidó la pelota al portero y pitaron falta, claro. Pero después, cuando ya le dijeron las reglas, mi madriña, qué bueno. Y otro que reparte en los partidos de fútbol sala es Rafa Carpacho.