En los partidos puede pasar que ganes merecidamente, que sea un partido parejo, que tengas mejor juego y ocasiones y que al final no logres convertir.
En el primer tiempo el Dépor fue mejor que un Huesca, que está en zona de playoff y que aspira a subir directo. En el primer acto, salvo en los cinco primeros minutos, los visitantes no pisaron el área del Dépor.
Los coruñeses fueron superiores y a través de disparos de la frontal de Mella, Yeremay, los dos de Zakaria y el tanto anulado a Vázquez, pudieron encontrar el premio del gol, pero no llegó. Además, a mi entender, la nueva posición de Yeremay influye. Ahora mismo está más tirado hacia dentro, no tan pegado a la banda izquierda, que es donde comenzó a destacar.
Esa ubicación facilitó las labores defensivas del central derecho del Huesca, que apenas tenía que recorrer metros al estar Yeremay en esa zona. Esto facilitaba que Gerard Valentín recorriese su carril buscando atacar a Obrador. Por una parte, estaba centralizado Yeremay y por la otra el desdoblamiento ofensivo de Obrador.
Fue algo que no se corrigió en el descanso y entiendo que el motivo fue tener a Yeremay en esa posición de alma libre en el campo. Que sea una opción de desatascar a equipos que te montan una línea de cinco y otra de tres.
En la segunda parte volvió a tener ocasiones el Dépor: la de Yeremay, que sacó el portero, el palo, el tiro de Zakaria que se va alto... El Huesca también pudo adelantarse en un par de situaciones claras. Lo sorprendente es pensar que antes del minuto 80, con lo que teníamos en campo, nos bastaba para ganar. Entiendo que la intención es vencer siempre y más viendo los tres cambios en el 89.
Hay un trueque de sistema en el 90, buscando asentar a Mario Soriano en la medular y adelantando a Diego Gómez a la media punta para que Barbero, junto a Gauto y Mella, hiciese más. El duelo acabó en campo contrario, pero sin opciones de sacar el último córner. Poco acierto en el área contraria y, muy a mi pesar, este fin de semana poco acierto desde el banquillo.