El partido del pasado sábado entre el Deportivo Fabril y el Marino de Luanco (0-0), no fue más que un reflejo de otros partidos en los que la falta de acierto privó al filial de sacar más petróleo.
Con este último, ya son ocho encuentros en los que los blanquiazules no logran ver puerta en esta campaña. De los cinco equipos que se afincan ahora en la zona más alta de la clasificación —Pontevedra, Numancia, Real Ávila y Real Avilés—, el Fabril es el que más duelos finalizó sin marcar. Sin embargo, hasta en dos ocasiones fue quién de sacar un empate merced a su buen hacer defensivo. Y aunque el sabor de boca en cuanto el colegiado señala el final de partido tira más hacia lo amargo que hacia lo dulce, los resultados de los rivales han querido sonreír al Dépor B.
Empezó la temporada con el pie izquierdo. Recibió en casa al recién ascendido Real Ávila —convertido ahora en la gran revelación de Segunda Federación— y la falta de puntería fue la encargada de evitar que sacasen algo positivo (0-1).
En la jornada 5 repitió sensaciones. Dio la cara en Los Pajaritos ante el Numancia, pero ser competitivo no le bastó para sumar y volvió a quedarse con la miel en los labios pese a tener opciones suficientes de hacer gol.
El tercer partido en el que el filial fue incapaz de marcar llegó solo dos jornadas después —en la 7—, contra el Marino de Luanco. Esta vez, el Dépor B no tuvo opción de puntuar y los goles deportivistas estuvieron lejos de llegar. Era la tercera vez en siete jornadas en las que no lograban perforar la portería rival.
No tardaron en aparecer otra vez los fantasmas de jornadas anteriores. En la 12, la falta de gol condenó una vez más al conjunto herculino a caer, esta vez a manos del Coruxo, que sí aprovechó su oportunidad por medio de Binke. Esa fue la última vez que el Deportivo Fabril no vio puerta en la primera vuelta. En la segunda, no tardó en reincidir. Repitió resultado ante el Real Ávila (1-0) en un duelo en el que dio a la madera hasta en dos ocasiones. La puntería, una vez más, haciendo de las suyas.
El siguiente fin de semana se convirtió en crucial para los fabrilistas. Sobre todo por la racha cosechada de tres jornadas sin conocer la victoria. Pero el triunfo todavía se haría esperar una jornada más. 0-0 ante el Valladolid Promesas. Aunque, teniendo en cuenta que el filial blanquiazul jugó con diez durante más de una hora —por la expulsión de Aarón Sánchez en el minuto 28—, el punto se da por bueno.
En la jornada 22 el Numancia encarriló el encuentro con un doblete de Dieste. Ni siquiera la roja directa a David Sanz dio opciones al Fabril, que se dio con un muro una y otra vez.
A pesar de esos ocho partidos en los que el filial deportivista no vio puerta, el punto ante el Marino de Luanco les hace dormir en los puestos de playoff incluso con un partido menos en su casillero.
Eso quiere decir que, aún estando hasta en ocho encuentros negados de cara a puerta, fueron capaces de sacar dos puntos que se acabaron convirtiendo en positivos, como el de este fin de semana. Y eso es gracias, en parte a la solidez defensiva mostrada. De hecho, en esos ocho duelos en los que no vieron puerta, la mitad los perdieron por solo una diana en contra.
La zona noble de la tabla se cotiza muy alto y si el Fabril quiere terminar asentado en ella, tendrá que esmerarse en mejorar de cara a puerta. Pero merodear los playoffs es la evidencia de que las cosas no están yendo del todo mal.