El día más desapacible en años para acudir a Riazor dejó una gran entrada, pese a que tampoco era el mejor horario para los socios de allende el Puente del Pasaje. Más allá de algunos chubascos, el fuerte viento del Nordés metió el frío —y también el agua hasta en filas donde no suele caer— en el cuerpo a los 21.441 deportivistas que aguantaron como titanes en los graderíos. Ellos fueron los verdaderos héroes de la jornada.