La actual exigencia en el calendario futbolísitico ha provocado que durante los primeros días de diciembre se hayan programado enfrentamientos correspondientes a los torneos de liga y copa en diferentes puntos del planeta azul. De este modo, los aficionados al deporte rey han podido presenciar partidos de la Primera División y la Copa del Rey española, la Premier League inglesa, la Coppa italiana, la DFB Pokal alemana, la Eredivisie holandesa...
Ante la escasez de fechas, a los organizadores no les queda otra que meter con calzador los encuentros como sea, pues de lo contrario no llegarían los días y todo estaría bastante comprimido, ya que los campeonatos deben finalizar, como muy tarde, el 30 de junio, que es la fecha en la que oficialmente concluye la temporada.
Pero todo esto lo que produce es una enorme saturación con la disputa de partidos y más partidos a la misma hora que impiden el seguimiento normal de las competiciones. La solución se antoja compleja, y más en un mundo tan globalizado donde desde el sofá del salón de la casa se puede ver por la pequeña pantalla el duelo del torneo que sea. Existen personas que para presenciar dichos enfrentamientos durante los fines de semana se programan auténticos maratones, ya que el fútbol no es el único deporte que siguen al no perderse tampoco la NBA o la NFL. Luego, a primera hora del lunes al llegar a la oficina, parecen Paul Hackett, el personaje que interpretó Griffin Dunne en la película ‘After Hours’ (1985) de Martin Scorsese. Pero lo peor es cuando su equipo favorito logra la victoria y empiezan rememorar lo hecho con un “jo, ¡qué noche!”. Pero esa es una larga historia, más que una temporada en curso.