La temporada 1999-00 se presentaba esperanzadora, con una buena plantilla en la que podemos destacar a los delanteros Makaay y Djalma, dos de los mejores jugadores de aquella Liga. La competición dio comienzo con victoria ante el Alavés que nos puso de primeros en la clasificación, dato anecdótico pero que al final resultaría premonitorio. Esa temporada también participaba en la Copa de la UEFA, enfrentándose al Montpellier, al que vence en Riazor y en la vuelta en tierras francesas, y posteriormente a los griegos del Panathinaikos, a los que también se eliminó, pasando a la cuarta eliminatoria de la competición europea, en la que es eliminado por el Arsenal.
El 30 de octubre se le gana al Barcelona en Riazor, en una “noche de magia y taquicardia”, según la prensa. Y llega el mes de noviembre de 1999 y el RC Deportivo de La Coruña se aupa al primer puesto de la Liga de Primera División española. El 21 de noviembre, en Riazor, el Deportivo pasa por encima del Sevilla con un rotundo 5-2. En aquel partido Flavio acabó de portero por una rigurosa expulsión del meta Songo’o. Los goles habían sido obra de Djalminha, Romero y Pauleta en tres ocasiones. La afición cantaba la Rianxeira y aquello de “eta, eta, eta, Pauleta Metralleta”, después de su hat-trick. En cambio Irureta declaraba “Si fuera la jornada 38 vería este liderato de otra forma”. ¡Siempre tan cauto! A pesar de que con este resultado se colocaba primero en la clasificación de la Liga.
Siete días después, el domingo 28, los coruñeses defendían el liderato nada menos que en Madrid ante el Atlético, antiguo equipo de nuestro entrenador Irureta, que con algunas bajas había planteado un equipo correoso y muy táctico compuesto por: Kouba –sustituyendo al castigado Songo’o–; Manuel Pablo, Naybet, Donato, Romero; Víctor, Jaime, Flavio Conceiçao, Djalminha (Fran m. 77); Turu Flores (Iván m. 85) y Makaay (Fernando m. 63). Con este equipo se ganó al Atlético de Madrid por 1-3, siendo los goleadores Makaay en dos ocasiones y Víctor, todos ellos en la primera parte, anotando para los del Vicente Calderón Baraja, en el minuto 55, dejando así inamovible el marcador hasta el final.
Decía la prensa coruñesa del día siguiente que “el Deportivo continúa dejando cadáveres a su paso en la particular avalancha que ha desencadenado en la Liga”. Y eso se sustentaba en que había conseguido cinco goleadas en las trece jornadas disputadas. Después vendrían los nervios con la derrota en El Sadar ante el Osasuna, también se pierde en Balaídos, y a la semana siguiente empate en Riazor ante el Zaragoza, a pesar de lo cual se sigue siendo líder. Por último un desplazamiento masivo de la afición para conseguir otro empate en El Sardinero, que mantenía al equipo en el primer puesto. Y por fin el histórico final en Riazor contra el Espanyol, que se comentaba que venía primado por el Barça.
Muchos recordamos el gol de Donato con su dedicatoria, la fiesta en Cuatro Caminos y el recibimiento al día siguiente en la Plaza de María Pita con la llegada de los jugadores en el autobús descapotable, con el pelo pintado de amarillo y aclamados por cincuenta mil aficionados. La noche anterior, en el Playa Club, celebración por todo lo alto con manteo incluido a Lendoiro y los jugadores pidiéndole un Rólex por haber ganado la Liga.
Cuanta alegría para la afición deportivista. Después de veinticinco años, ¿se repetirá esta temporada la fiesta?