En la vida hay momentos en los que no se deben buscar cuestiones ni razones y lo único que corresponde es disfrutar del instante. Ello sucedió el pasado sábado con la disputa del encuentro que el Real Club Deportivo protagonizó en el Nuevo Mirandilla ante el Cádiz, que concluyó con victoria por 2-4 y Lucas Pérez anotó tres de los cuatro goles del conjunto de Óscar Gilsanz.
No es la primera vez que el RCD tiene en sus filas a futbolistas nacidos en A Coruña, como es el caso de Lucas Pérez, siendo el centro de las miradas y la admiración de todos pese a lo complicado que es ‘ser profeta en tu tierra’. Así, la entidad ha contado a lo largo de su centenaria historia con varios efectivos que pudieron demostrar su saber hacer vestidos de blanquiazul. Luego, el nivel exhibido les permitió alcanzar una elevada dimensión y con el paso del tiempo ser elevados al altar de las leyendas deportivistas.
Por suerte o por desgracia, según como se mire, nací un año en el que ya no estaban en activo Chacho, Pedrito y Acuña, por citar a algunos de esos jugadores coruñeses que cuentan con un merecido lugar en la galería de ilustres. Lo que conozco de ellos como deportivistas en los partidos que protagonizaron se debe a los periódicos de la época y a las historias que pude escuchar a familiares y amigos más veteranos. Pero este no es el caso y en la actualidad Lucas Pérez está y juega en A Coruña para satisfacción del deportivismo. Él mismo lo afirmó el día de su presentación al asegurar “ver felicidad e ilusión en la gente”. Y esos sentimientos de los aficionados se mantienen intactos a poco más de un mes de cumplirse dos años de su regreso a Riazor. El de Monelos es un referente y, aunque tiene cuerda para rato, ya se ha ganado un puesto entre los mitos de ese Deportivo que ha demostrado querer tantas veces.