Un lateral a la brasileña
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17º-23º

Un lateral a la brasileña

Ximo parece tener cuerda para rato pese a sus 35 años, pese a su pasado con los problemas musculares y pese a la salida inesperada de su gran amigo y valedor
Un lateral a la brasileña

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Una de las grandes aportaciones  al fútbol de la escuela brasileña son los laterales de largo recorrido.

 

Aquella selección canarinha que maravilló al mundo en 1970 tenía por la derecha a Carlos Alberto y por la izquierda a Everaldo. El primero de ellos, aparte de alzar al cielo azteca la última Copa Jules Rimet, convirtió uno de los mejores goles de la historia de los Mundiales. Después, en 1982, aparecieron Leandro y Júnior. El barbudo que se movía por la izquierda era realmente un centrocampista más. De hecho a nivel de clubes actuaba en el eje de la medular, pero Telê Santana le hacía hueco en la izquierda para que entrase en el once de la seleçao. Sus diabluras en el Mundial de Naranjito ayudaron a que aquella verde-amarela sea recordada por los siglos de los siglos por la belleza de su fútbol, pese a ni siquiera haber alcanzado las semifinales. Más adelante llegaron Jorginho y Branco. Y después Cafú y Roberto Carlos, extremos desde campo propio en el ‘cuadrado mágico’ de Vanderlei Luxemburgo en el Palmeiras. Aquel ‘Verdao’ poseía tanto tiempo la pelota que encerraba a sus rivales en el área, a la que solo le faltaba subir al portero Marcos.


El asunto lo perfeccionaron Frank Rijkaard y Pep Guardiola en el Barcelona. Ambos, por cierto, con dos brasileños como Juliano Belletti y Dani Alves por el costado derecho. Aunque aquello es otra historia.


El Deportivo del curso pasado fue un equipo en cierto modo parecido a aquel Palmeiras. No, claro que no tenía su nivel, pero sí su capacidad para controlar los partidos y dominar la posesión. Esa capacidad para tiranizar los encuentros le llevaba a encerrar a sus rivales en base a adelantar líneas y a avanzar metros con la incorporación de los laterales. Con Imanol Idiakez primero y con Óscar Gilsanz, aunque en menor medida, más adelante, el equipo blanquiazul ha logrado someter a sus adversarios y, en muchas ocasiones, elaborar jugadas de peligro y anotar o servir unos cuantos goles a través del carrilero de turno.

Ximo parece tener cuerda para rato pese a sus 35 años, pese a su pasado con los problemas musculares y pese a la salida inesperada de su gran amigo y valedor


El deportivismo solo ha disfrutado de un lateral brasileño en toda la existencia del club. A Joaquín Caparrós le costó encontrar acomodo en el equipo al zurdo Filipe Luis. Al principio lo situaba más adelantado debido a su parca actitud y aptitud en la retaguardia. Con Miguel Ángel Lotina aprendió tres conceptos defensivos y se convirtió en uno de los mejores laterales de la Liga y de Europa.


Ahora, Riazor está saboreando la capacidad ofensiva de un mallorquín nacido en Granada que, sobre todo cuando viste ‘A DÉ Brasil’, honra a esa estirpe de carrileros del país de la samba. Ximo Navarro no tiene nada que ver con todos los brasileños mencionados anteriormente. Su rendimiento, sin embargo, está a su altura.

 

Su producción en ataque, su capacidad para hundir a la defensa rival, sus goles —cuatro en lo que va de curso—, sus asistencias —dos, en Burgos para Mario y frente al Almería a Mella— y un imponente físico que le permite finalizar en gol un sprint de más de 40 metros superado el minuto 90. Esta última es una variable novedosa, en la que nadie situaba a Ximo. La participación decisiva como velocista al contragolpe.


A sus 35 años y en unas condiciones envidiables, Ximo parece tener cuerda para rato. Pese a su pasado reciente con unos problemas musculares producto de su explosividad. Y pese a la salida inesperada de su gran amigo y principal valedor de su fichaje. 

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