Este pasado verano hemos podido contemplar varias iniciativas deportivas encaminadas a concienciar a la población sobre las enfermedades cancerígenas en general y especialmente las de la mujer.
En agosto nos sorprendió la noticia de que un grupo de mujeres coruñesas que habían sufrido cáncer de mama, alentadas por el traumatólogo Rafael Arriaza, formaron la Asociación Bolboretas, para la práctica del remo. No fue solo eso, sino que en los Campeonatos de España celebrados en Asturias habían obtenido la plata en la modalidad de barco dragón, una embarcación de origen oriental que tiene veintidós plazas y en la que participan mujeres de muy variadas edades y condiciones físicas. Esta tarea la completan con senderismo y otras actividades lúdicas, en las que animan a participar a mujeres que se encuentren en parecidas circunstancias.
Hace ya veinte años que la AECC -Asociación Española Contra el Cáncer- viene celebrando pruebas atléticas en varias capitales españolas con el nombre de Carrera de la Mujer. La Junta Provincial coruñesa, presidida ahora por el amigo Manuel Aguilar, ha continuado con esta estrategia de dar a conocer la enfermedad con una actividad que cada día alcanza mayor número de participantes y que cuenta también con el apoyo de varios patrocinadores.
Este año, se celebró la primera edición de ‘A Coruña Bike Contra o cáncro’, como actividad lúdico-deportiva consistente en recorrer 10, 30 o 50 kilómetros, a elección del deportista, en un plazo de ocho días, desde el 8 al 15 de septiembre, en la que han participado aficionados al mountanbike con sus maillots blancos y rojos.
Con posterioridad, el domingo 22, tuvo lugar la Carrera Contra el Cáncer en su 20ª edición, en la que participaron abuelas, madres e hijas, y en la que se repartieron siete mil dorsales con el lema ‘Tu dorsal suma’, cifra que igualaba a la de 2017.
Previamente se había celebrado una charla con la escritora y divulgadora Amagoia Eizaguirre. Una jornada que, como decimos, contó con la participación de niñas, jóvenes, veteranas, abuelas, así como atletas con discapacidad o en silla de ruedas, que fueron respaldadas por varias concejalas y algunos hombres, que llenaron el Paseo Marítimo desde la salida en el Palacio de los Deportes hasta la llegada en María Pita, y que finalizó con música y coreografías para animar a esas infatigables mujeres que se atreven a correr o andar más de seis kilómetros, para convertir ese día en una fiesta teñida de color rosa. No se trata de una competición deportiva corriente. Se trata de obtener visibilidad, derrochar sonrisas ante la enfermedad, y también ¡cómo no! obtener fondos para la realización de programas de investigación, prevención y acompañamiento.
Pero la noticia de la pasada semana ha sido quizá la menos popular pero seguramente la más efectiva. La ayuda que convoca cada año la AECC ha sido concedida al proyecto Ejercicio contra el cáncer de la UDC, dirigido por el profesor de dicha Universidad, Manuel Giraldez, con el que se pretende “humanizar la atención a las personas con cáncer y lograr que tanto ellas como sus familiares se beneficien de los efectos preventivos, terapéuticos y promotores de bienestar y calidad de vida a través de la práctica segura y eficaz del ejercicio físico”.
Finalmente, en el Día Mundial contra el Cáncer, jugadoras y jugadores de diferentes clubes de la provincia han salido a las canchas con pancartas y portando un brazalete verde como apoyo.