El Reus despierta al Liceo del sueño copero
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El Reus despierta al Liceo del sueño copero

Los verdiblancos encajaron tres goles, todos de Martí Casas, en los once primeros minutos y aunque reaccionaron en el segundo tiempo, se estrellaron contra el portero Càndid Ballart - Lleida-Reus, final inédita (domingo 12.15 horas)
El Reus despierta al Liceo del sueño copero
César Carballeira se encara con Càndid Ballart | DAVID VALIENTE / RFEP

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“Ni Barça ni Liceo. Força Reus”. Es el cántico clásico de la afición rojinegra que se ha cumplido en la Copa del Rey de Calafell. Ni los azulgrana, eliminados en cuartos por el Noia. Ni los verdiblancos, a los que apeó en semifinales el Reus (5-1). La última final sin los dos grandes fue en 2013. La ganó el Vendrell al Reus, que hoy buscará el título frente al Lleida (12.15 horas). Oportunidad perdida para el equipo de A Coruña, al que doblegó la dupla casi invencible que forman Martí Casas arriba y Càndid Ballart en puerta. Uno marca goles, otro los para. Uno sentenció en el primer tiempo. Otro amarró en el segundo. Si a ellos les acompaña la dirección de Marc Julià y la pizarra de Jordi García, al Liceo le quedó poco más que resistirse. Lo hizo sobre todo tras el descanso al que llegó tres goles abajo. Marcó. Tuvo un penalti. Una directa. Un palo. Incontables ocasiones. Pero según se acababa el tiempo se iba crispando y terminó precipitado y encajando dos goles más. Ferruccio se cobró la frustración con una roja que empañó el final del partido y la despedida del torneo.


Un año más tarde de lo que se esperaba, el Reus ha llegado. El curso pasado fue un poco la decepción porque dijo adiós a las competiciones antes de tiempo y ya tenía este equipazo. Incluso mejor porque para este perdió a Aragonés, que se fue al Barça, a Gelmà y ya iniciada la temporada a Arnau Canal y solo incorporó a júniors como Carles Casas, Guillem Jansá y Pol Martínez. Se fue cocinando a fuego lento y ahora recoge los frutos. Después de llegar a la final de la Supercopa, de meterse en cuartos de la Champions (aunque le ha tocado el coco, el Benfica) y ser tercero en Liga, pase lo que pase en la final ya tiene el premio a la regularidad.


Juan Copa sabía que iba a ser duro. Había perdido sus últimos tres partidos contra el Reus y sorprendió de salida cambiando a uno de sus integrantes de su quinteto de gala. Arnau Xaus se quedó fuera y entró Tato Ferruccio, al que premió por su gol en los cuartos de final el día anterior y darle confianza. También descolocar a su homólogo, Jordi García, que le tiene tomada la medida. Se conocen a la perfección. De su etapa como jugadores. Y también llegaron juntos a los banquillos.


La opción Tato no fue efectiva. El argentino se desgastó en peleas inútiles, más tiempo en el suelo que patinando. Lo mejor que hizo fue casi lesionar a Càndid Ballart, la piedra desde la que se erige este Reus que ya no solo es una máquina de marcar goles sino que es sólido atrás. Y esa seguridad que aporta el meta le da al resto licencia para jugar con total tranquilidad arriba. Si a eso le sumas el estado de gracia de un hombre como Martí Casas, se entiende mejor que el Liceo fuera perdiendo por 3-0 en el minuto 11. Demasiado peso para arrastrar durante todo el partido.

 

Exhibición de Martí Casas


Martí Casas se siente en Calafell como en el patio de su casa. Allí le acogieron cuando se acabó su etapa en Italia. Allí fue pichichi. Y allí prefirió quedarse aún teniendo una oferta desde A Coruña, aunque después sí cambió de población tarraconense para moverse a 50 kilómetros de allí y llegar al Reus. Ya era consciente por tanto el Liceo de la calidad del pequeño delantero. 


Para abrir su festival, Julià le encontró en el área, se dio la vuelta, se benefició de que Cervera perdió su stick y definió frente a Serra. Después se fue de todo el Liceo, llegó en velocidad y engañó al portero verdiblanco porque parecía que el disparo era cruzado y cambió la dirección en el último momento para que fuera al primer palo. Y aún le quedaba una tercera obra maestra, levantando y picando la bola. Una bomba para hacer volar por los aires las esperanzas coruñesas.

 

Estrellados contra Ballart


El Liceo quedó muy tocado. Antes que pensar en la remontada necesitaba primero reconstruirse. Y eso le llevó un tiempo. Empezando por frenar la sangría atrás, juntarse y no dar tantas facilidades. Con Bruno Saavedra mejoró también sus prestaciones en ataque. Por lo menos llegaba a la portería contraria, porque es muy difícil marcar si ni siquiera tiras a puertas. El santiagués luchó de forma quijotesca. Lo mejor que le podía pasar al Liceo era llegar al descanso sin sufrir ningún gol más en contra.


Y le sentó bien pasar por vestuarios. Fue otro en el segundo tiempo, por lo menos durante veinte minutos. Llevó la iniciativa y metió el miedo en el cuerpo a un Reus que se dio cuenta que no se podía confiar, sobre todo cuando César Carballeira marcó cuando solo había pasado un minuto y medio. El Liceo fue muy superior y quedaba suficiente tiempo para remontar, pero Ballart se dedicó a frustrar todas y cada una de las acciones liceístas. Torres buscaba insistentemente conectar con el área. Tiró un penalti. Serra mantuvo la emoción al parar la directa reusense por la décima falta, pero tampoco acertó la suya Xaus. Ballart estaba infranqueable. Ni por arriba ni por abajo. No había manera. Y ya con el Liceo volcado, se llevó otros dos golpes a su moral. 

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