David Iglesias Barca (A Coruña, 1971), presidente del Club Rialto, es la cabeza visible de la organización de la San Silvestre Coruña que el 31 de diciembre cumplirá 15 años. En tres lustros de aventuras y desventuras se queda con las caras de satisfacción de los participantes y asegura que cansa más gestionar la carrera que cubrir los algo más de siete kilómetros del recorrido.
¿Cómo empezó todo?
Tomando café con unos amigos. Me preguntaron si me atrevería. No me lo pensé y, como mi familia y yo organizábamos y patrocinábamos otros eventos deportivos, nos metimos a saco.
Y ya van 15 años.
Celebro cada edición. La mayor alegría es cuando el responsable médico me confirma que todo está OK.
¿Qué objetivos se marcan esta edición?
Aumentar la participación femenina, que el año pasado fue de un 38%, que los niños se acostumbren a hacer ejercicio y dar cabida a todas las disciplinas que nos piden visibilidad, como la marcha nórdica, la ‘CanSilvestre’…
¿Su mejor recuerdo?
La edición de 2019, antes de la pandemia. Recuerdo perfectamente que fue un día de sol. Pedimos un permiso especial para volar un dron y tenemos imágenes aéreas espectaculares de toda la gente en las calles de A Coruña.
¿Y el peor?
El temporal de hace dos años. No olvido la llamada de la noche anterior para suspender la carrera. Fue una noche dura, pero enseguida me puse en contacto con todos los patrocinadores y la community manager para hacer una nota, enviar correos masivos y buscar una fecha alternativa.
Ya van más de 1.500 inscripciones. ¿Qué previsiones manejan?
Siempre hacemos estadísticas y los números dicen que en este momento estamos por delante de años anteriores. Otro dato curioso es que uno de cada cuatro corredores vienen de fuera. Ha participado gente de Alaska, Australia, India, Pakistán, Sudamérica o países de toda Europa.
La inscripción está limitada a 5.000 dorsales. ¿Se plantean una ampliación?
Todos los años cerramos inscripciones antes de cumplirse el plazo, pero cada paso tiene que ser muy medido.
¿Cuánta gente trabaja en el equipo organizativo?
No bajamos de 100 personas, además de otras 20 o 30 de policía y de protección civil.
¿Cómo se gestiona un grupo humano tan grande?
Hay que saber rodearse, delegar y hacer muchas reuniones para estructurar las diferentes áreas: avituallamiento, ropero, incidencias, cruces...
¿Ha corrido alguna vez?
Antes de la carrera cubrimos el recorrido para marcar los tiempos de paso y el que lo hace andando soy yo (risas).
¿A qué hora se despierta el 31 de diciembre?
A las cinco de la mañana para estar a las seis en la zona de salida. Y siempre soy el último en irme del circuito.
¿Y es de los primeros en irse a dormir en Año Nuevo?
Es cierto que llego destrozado a casa, pero muy orgulloso y esa satisfacción me mantiene despierto. Como en casa somos muchos suelo aguantar hasta las cinco de la mañana o así.