El miércoles anotó en Israel el gol que le dio al Oporto la continuidad en competición europea y pocas horas después se deslizó la noticia que puede cambiar su futuro: el coruñés Nico González, hijo de la leyenda blanquiazul Fran, está en el radar del Manchester City, que ha comenzado las negociaciones para incorporarlo a su plantel y cubrir así la baja de larga duración de Rodri, el Balón de Oro que estará de baja en lo que queda de temporada en el equipo que dirige Pepe Guardiola. Los clubs negocian en el entorno de los 60 millones de euros, un dineral jamás pagado por un jugador gallego, una gran noticia para el Barcelona, que vendió al futbolista al club luso por 8,4 millones de euros, pero pactó el 40% de un futuro traspaso.
Nico, nacido en enero de 2002, llegó al Barcelona desde la cantera del Montañeros. Nunca jugó en el Deportivo, que se acercó a él en edad benjamín cuando jugaba con chicos dos cursos mayores. Con 12 años se marchó a la ciudad catalana, donde se mudó su familia para acompañarle en una aventura de final incierto. Es a partir de esa edad cuando los clubs de origen cobran derechos de formación, así que el Montañeros (ahora Atlético Coruña) no percibe dinero alguno cada vez que Nico cambia de aires.
Nico se forjó en el vivero culé. Debutó en el Barça Atlétic con 17 años y llegó al primer equipo tras desarrollar una capacidad para alinearse de mediocentro, interior e incluso detrás del delantero. Aprendió los rudimentos del juego de posición y por eso Pep Guardiola ha reparado en él ahora que necesita refuerzos para el centro del campo. El técnico del City mantiene también una excelente relación con Fran, que entre 2016 y 2018 estuvo integrado en el organigrama técnico del club inglés.
El paso de Nico con el Barcelona se frustró en la etapa de Xavi. Renovó contrato y se fue cedido al Valencia, donde le castigaron pequeñas lesiones que le cortaron el ritmo. De regreso a Barcelona cerró su pase al Oporto, aunque el club catalán se guardó una opción de compra de 30 millones de euros que ahora se queda corta tras una primera campaña de aclimatación en tierras lusas y un inicio de la segunda demoledora.
Su capacidad para trabajar en la medular, su físico y su manera de entender el fútbol le convertía en una preciada pieza para los grandes de la Premier. Liverpool y Tottenham le siguen. Tampoco el City le quitaba el ojo. Esta temporada ha jugado 29 partidos en los que anotó siete dianas y dio seis pases de gol. Y el Oporto, en apuros económicos, debe vender para encontrar alivio. Ese movimiento sería el pan bajo el brazo para Nico, que celebró su gol esta semana ante el Maccabi Tel-Aviv con el balón bajo la camiseta. El hijo de Fran va a convertir en abuelo a O Neno.