Uno creció en Vilalba y se hizo un hueco en el mundo del fútbol a base de paciencia, trabajo y capacidad de adaptación. Y el otro, formado en Madrid, derribó la puerta del profesionalismo debido a su talento técnico y precocidad. Son dos centrocampistas con diferentes puntos de partida que han convergido en el Dépor. Los caminos de Diego Villares y Mario Soriano parecen condenados a entrelazarse. Además de formar el doble pivote del equipo coruñés en los últimos cinco partidos, también se han convertido entre sí en los compañeros con los que más veces han coincidido sobre el terreno de juego.
Villares y Soriano han jugado juntos, estando al mismo tiempo en el campo, un total de 75 partidos. El encuentro del pasado fin de semana ante el Almería convirtió al ex del Atlético en el compañero más frecuente del exfabrilista, que tiene en Ian Mackay (74) y Jaime Sánchez (74) a sus otros dos socios más habituales. En cambio, Villares ya era desde los inicios de la presente temporada el futbolista que más veces había compartido campo en un compromiso oficial con Mario Soriano, que coincidió 65 veces en el terreno de juego con Ian Mackay y 56 con Alberto Quiles.
Villares y Soriano compartieron vestuario en el equipo blanquiazul en las temporadas 2021-22 y 2022-23 en Primera Federación y los dos centrocampistas fueron esenciales para Borja Jiménez, Óscar Cano y Rubén de la Barrera. Después de estar separados el pasado curso, ambos se volvieron a encontrar en el Dépor tras el fin de la cesión del madrileño en el Eibar. Y de nuevo con roles importantes tanto para Imanol Idiakez como ahora para Óscar Gilsanz.
A pesar de ser futbolistas diferentes, Villares y Soriano comparten ciertas virtudes, como la resistencia a las lesiones. Una característica que les ha facilitado coincidir en tantas ocasiones sobre el verde. Ambos tienen físicos privilegiados para la práctica del fútbol. Rara vez se lesionan, repiten esfuerzos de manera constante, abarcan campo y siempre están en movimiento. De hecho, Soriano ha sido el jugador del Dépor que más kilómetros ha recorrido en una gran cantidad de encuentros, mientras que una de las principales cualidades del ‘Pulpo’ Villares es su omnipresencia.
Siempre disponibles, los dos centrocampistas ocuparon diferentes zonas del campo durante sus dos primeras temporadas en el Dépor, pero en la 2024-25 se han acercado poco a poco dentro del terreno de juego. Las bajas en el centro del campo han empujado a los técnicos, Idiakez primero y Gilsanz después, a formar un doble pivote con Villares y Soriano. La facilidad que tienen ambos para interpretar el juego les convierte en alternativas factibles, a pesar de que sus demarcaciones óptimas son otras.
"Tengo que estar más pendiente de la gente que se queda descolgada"
“Tengo esa mente de mediapunta o de jugador de ataque, me gusta llegar al área, y sé que de ‘8’ es más difícil porque tengo que estar más pendiente de la gente que se queda descolgada, pero sí que es verdad que me gusta. Y Villares también tiene esa idea, pero ahora su rol es quedarse más atrás. Siempre que pueda, quiero llegar al área porque tengo la intención de hacer números”, explicó Soriano, tras su agónico gol del triunfo contra el Eibar, sobre los actuales roles de ambos en la medular del Deportivo.
Villares y Soriano encadenan cinco jornadas ejerciendo como los mediocentros del equipo coruñés. La lesión de Nuke Mfulu en el bíceps femoral de la pierna derecha, la publagia de José Ángel y la dolencia muscular de Jaime Sánchez en el aductor de la pierna izquierda forzaron la combinación en la medular de esta extraña pareja desde el duelo a domicilio frente al Levante.
No obstante, la paulatina recuperación de Mfulu podría modificar el doble pivote de cara al choque del domingo en Riazor ante el Sporting de Gijón, declarado de alto riesgo. El centrocampista congoleño completó el entrenamiento al mismo ritmo que sus compañeros, mientras que José Ángel hizo una parte con el grupo y otra, de trabajo más específico, con los readaptadores. Con o sin Mfulu, Villares y Soriano seguirán, salvo sorpresa, compartiendo su sociedad en el campo un partido más.