Riazor será mundialista en 2030 y la FIFA recomienda una renovación integral del estadio, un diagnóstico que coincide con el del Ayuntamiento coruñés, propietario del estadio, que mira hacia un futuro que también va en consonancia con el máximo organismo futbolístico. Los prebostes del fútbol no quiere promover en sus competiciones estadios que luego se conviertan en mausoleos.
La palabra clave es sostenibilidad y la solución es que el enfoque no sea únicamente balompédico. Bien lo saben en Guadalajara o Monterrey, dos de las sedes mexicanas del próximo Mundial de 2026. En esta última ciudad el recinto mundialista acaba de acoger un multitudinario concierto de Paul McCartney, un mito viviente que estuvo sobre el escenario en el primer evento musical que acogió un estadio, el concierto de los Beatles en el Shea Stadium de Nueva York el 15 de agosto de 1965. Fue entonces cuando se abrió un nuevo futuro que todavía se está por explorar del todo.
Riazor será un coliseo destinado a albergar todo tipo de eventos, una infraestructura que no abrirá sus puertas apenas una veintena de días al año. No es un camino extraño a día de hoy y la competencia florece: en Vigo, donde se han quedado fuera de la carrera mundialista, se acaba de firmar un acuerdo entre Celta y Ayuntamiento para que el estadio de Balaídos vuelva a acoger grandes conciertos. Lo siguiente será que el club celeste anuncie un pacto ya cerrado con una gran productora para que asuma la gestión de esos eventos a cambio de una sabrosa cantidad económica que reforzará las arcas de la entidad que preside Marián Mouriño.
El empleo de los estadios para usos no deportivos es una aspiración largamente acariciada por los dueños de esas instalaciones. En el fútbol, los nuevos materiales y tratamientos para céspedes propician que se pueda atender una demanda cada vez más creciente, sobre todo en la temporada estival. Pero aún se puede ir más allá. Riazor, cuya propiedad es municipal, mira hacia ejemplos como el estadio propiedad del Levante, el Ciutat de València, que en el último verano congregó a más de 130.000 asistentes a su programación de eventos y conciertos. Sólo el Bernabéu y el Metropolitano superaron esa asistencia. El impacto económico generado, según informa el Levante, supera los nueve millones de euros sólo en el último estío. David Guetta, Juan Luis Guerra, Luis Miguel o la gira de Operación Triunfo pasaron por allí. Pero también hubo ferias gastronómicas o eventos en espacios ubicados en los graderíos. El Levante abre un abanico de posibilidades para quien quiere albergar todo tipo de encuentros y tiene a disposición de quien lo desee hasta la sala de prensa del estadio.
En Brasil, el Palmeiras gestiona en sociedad con un grupo empresarial especializado un estadio de 44.000 espectadores en el que rueda la pelota sobre el césped, que en conciertos se amplía hasta 55.000, pero que también ofrece 'lounges', áreas para espectáculos, centro de convenciones y hasta emplea uno de sus fondos como anfiteatro en el que pueden entrar hasta 12.000 personas. También McCartney pasó por allí en octubre con su gira y el año pasado lo hizo Taylor Swift. Antes lo hicieron Coldplay, Shakira, Katy Perry o Ariana Grande.
La capacidad del estadio paulista es parangonable a la que se aspira en A Coruña para el nuevo Riazor. Y en esa liga quieren jugar Vigo y Balaídos. Abel Caballero ya ha dejado claro que suprimirá las tasas que debe pagar el Celta por albergar conciertos en el estadio. “Que vayamos juntos es muy bueno para todos, vamos a hacer un magnífico recorrido”, explica el alcalde de Vigo e hijo adoptivo de A Coruña. No es el único alcalde que va en esa línea. “Queremos un espacio polivalente que no solo se dedique a la actividad futbolística y deportiva sino que permita también un uso cultural, dispuesto por ejemplo, para la celebración de conciertos y convenciones”, matizó Francisco de la Torre, el alcalde de Málaga cuando expuso los planes de la candidatura de su ciudad para el 2030.
“La presencia de cualquier artista de primer nivel nos sitúa en un aforo imprescindible por encima de los 40.000 espectadores”, detalla el concejal Gonzalo Castro. Así que la ambición de A Coruña se alinea con las exigencias de la FIFA para albergar el Mundial. Ahora mismo un concierto en Riazor no podría pasar de los 28.000 espectadores. “Por razones de seguridad”, detalla Castro.
Hay ejemplos en los que fijarse. En Coimbra el estadio, que en fútbol no puede acoger a más de 30.000 personas, está configurado de tal manera que en el concierto de los Rolling Stones que sirvió para inaugurarlo en 2003 recibió a más de 50.000. Hace dos veranos, Coldplay hizo allí un memorable póker con ese aforo al completo los cuatro días. A 240 kilómetros de la frontera con Galicia. Según informó el alcalde de Coimbra, José Manuel Silva, esas dos noches generaron en la ciudad un impacto directo de 36 millones de euros. “Hizo que los ingresos se disparasen en los negocios de hostelería y restauración. Durante casi una semana, Coimbra fue una auténtica capital del país”, apuntó Silva en la presentación de un estudio de impacto económico elaborado por la Escuela de Negocios de Coimbra-Instituto Superior de Contabilidad y Administración de Coimbra. Dicho informe concluyó que los espectadores asistentes gastaron una media de 180,14 euros. Y se acercaron a Coimbra unas 200.000 personas.
36 millones de euros |
Fue el impacto directo que tuvieron las dos noches de Coldplay en el estadio de Coimbra. |
Otros dos estadios mundialistas que como Riazor tienen una nota mejorable según el informe FIFA también se enfocan a los eventos. Bruce Springsteen ya hace tiempo que fijó para el próximo 21 de junio un concierto en el estadio de Anoeta, en San Sebastián. Pero la demanda de entradas ha propiciado una segunda actuación tres días después. En Barcelona, el RCDE Stadium se ha sumado a la oferta de grandes recintos musicales después de que el Espanyol firmase un acuerdo con las promotora Concert Studio y la empresa Prodúceme. Robbie Williams estrenará la programación el próximo 5 de julio. Su gira hará paradas en otros estadios como el Emirates, el Parken en Copenhague, el Johan Cruyff Arena de Ámsterdam, el Veltins Arena de Gelsenkirchen o el Red Bull Arena de Leipzig.
En Riazor la música calló entre 1993 y el 2022, del Concierto de los Mil Años al Morriña Fest. Antes se había barajado la idea de ubicar en determinados eventos un escenario en el tramo que separa el campo de fútbol de la grada de Preferencia y emplear ésta para albergar un aforo de unas 4.000 personas.
Las combinaciones son variadas y la vocación por levantar un nuevo Riazor muy evidente. El estadio coruñés obtuvo en el examen de la FIFA de cara al Mundial 2030 la segunda puntuación más baja. Pero los evaluadores encontraron ajustes a resolver que califican como “menores” tales como los espacios perimetrales del césped, sobre todo en las esquinas o infraestructuras de estacionamiento y radio y televisión. Al margen de ello, desde el ayuntamiento se considera que es preciso mejorar la evacuación del público a pie de césped para las ocasiones en las que se organicen conciertos. Coimbra es un referente en ese aspecto. Allí volverá, por ejemplo, el próximo mes de mayo Andrea Bocelli, que ya actuó hace tres años dos noches en la localidad portuguesa. Y numerosos sectores de la ciudad volverán a obtener un beneficio económico