Nuevo parón en la Liga F, momento perfecto para analizar la metamorfosis que ha experimentado el Dépor en estas últimas jornadas de competición.
La última ventana de selecciones que obligó a detener la Primera División fue el fin de semana del 30 de noviembre. Por aquel entonces, Irene Ferreras era la entrenadora del conjunto blanquiazul y la adaptación a la máxima categoría estaba haciéndose de rogar.
Se habían disputado once jornadas —algunos equipos tenían uno o dos partidos menos a causa de la DANA— y la clasificación era bien distinta a la actual.
Sin duda, el Deportivo dio un cambio de rumbo necesario para poder lograr el objetivo de la permanencia. Las blanquiazules llegaron al anterior parón con solo una victoria y tres empates que le hacían sumar seis puntos en su casillero. Por debajo, solo el Valencia se encontraba en una situación más crítica. Y es que el conjunto che aún no había celebrado ningún triunfo y solo atesoraba dos puntos.
El conjunto herculino se enfrentaba así a una situación delicada, dada en mayor medida por su pobre bagaje goleador. Las de Irene Ferreras no eran las que más encajaban, de hecho, hasta nueve equipos —Valencia, Levante, Eibar, Betis, Madrid CFF, Espanyol, Granada, Sevilla y Tenerife— recibían más goles. El problema no estaba en el área propia, donde el Deportivo logró conformar una línea defensiva de difícil intromisión. Eso, sumado al nivel que mostró Inês Pereira desde el inicio de temporada, hacía de las coruñesas un muro contra el que las rivales se daban de bruces una y otra vez.
Sin embargo, la miseria goleadora era la encargada de tener al equipo de Irene Ferreras en la zona roja de la clasificación. Por aquel entonces, solo el colista (Valencia) metía menos que el Dépor.
En el último encuentro previo a aquel parón del 30 de noviembre, el conjunto herculino cayó en Sevilla. Ese se convirtió en el último partido de Irene Ferreras como entrenadora blanquiazul. Esa misma semana llegó Fran Alonso y, aunque sus primeras jornadas no hacían presagiar nada bueno, el técnico madrileño logró dar un giro de 360 grados al equipo.
Ahora, con 19 jornadas disputadas, el Deportivo ve al descenso por el espejo retrovisor. Son ya cinco las victorias que atesora y, lo más importante, tiene una ligera ventaja —de siete puntos— con respecto a la zona peligrosa.
Su bagaje goleador ha mejorado y, merced a ello, el equipo es capaz no solo de competir —cosa que ya conseguía antes—, sino que ahora, también logra ganar.
En la zona noble de la tabla, en la jornada 11 —la previa al parón— ya estaban asentados los mismos cinco clubes que siguen ahora: Barcelona, Real Madrid, Athletic Club, Atlético de Madrid y Real Sociedad, aunque lo hacían en un orden distinto.
El conjunto culé ya dominaba el liderato con 33 puntos, aunque su perseguidor en aquel momento era el equipo colchonero, con 24. El encargado de cerrar los puestos Champions era el Real Madrid —con dos partidos menos que posteriormente supondrían seis puntos más para las de Toril—. Real Sociedad y Athletic Club cerraban el top 5 con 19 y 17 puntos respectivamente.
Con 19 jornadas en sus casilleros, las de Pere Romeu siguen líderes, mientras que el equipo merengue les sigue de cerca —a cinco puntos—. Ahora, quien ocupa el último puesto europeo es el Athletic, seguido del Atleti y la Real.