Los resultados comienzan a hacer mella. Tras la destitución de José Luis Bravo como técnico del Valencia, la Liga F acumula ya dos despidos en once jornadas. Casualmente, los que han tomado cartas en el asunto, son los dos clubes que ahora mismo habitan en las dos plazas de descenso. No es un dato alarmante si se toma como referencia el fútbol masculino, donde a estas alturas, en Segunda División ya eran cinco los entrenadores que tuvieron que cruzar la puerta de salida: Óscar Cano (Tenerife), Guille Abascal (Granada), Abelardo Fernández (Cartagena), Jon Bolo (Burgos) e Imanol Idiakez (Deportivo). En el caso del club herculino, prescindió de los servicios de sus dos técnicos en el plazo de un mes (Idiakez y Ferreras).
A lo largo de las temporadas, son más que corrientes los despidos de entrenadores de las secciones masculinas, sin embargo, en el caso del femenino, la cosa varía. En la, por entonces Primera Iberdrola, ahora Liga F, el mayor número de despidos que se alcanzó en una sola campaña fue de cuatro.
En la 2017-18, se llegó a la cifra de tres destituciones. La Real Sociedad fue la que abrió la veda, con Juanjo Arregi como damnificado. Su sustituto, Gonzalo Arconada, dejó su nombre escrito en la historia del fútbol español, al convertirse en el primer entrenador en haber dirigido tanto al primer equipo masculino como femenino de un mismo club. El segundo en hacer las maletas fue Jesús Núñez, del Madrid CFF, y le siguió Andrés Tudela, del Levante.
La siguiente campaña, la 2018-19, fue la primera que acumuló el número cuatro en los despidos. El primero en caer fue Miguel Ángel Quejigo, del Madrid CFF. El club de la capital, que había sumado una sola victoria en ocho partidos, optó por destituir al preparador que había sido fichado ese mismo verano. Diciembre vino cargado de carbón para dos entrenadores más: Paco García, del Sevilla y David Amaral, del Granadilla. Las situaciones eran diferentes. Paco tenía al club sevillista como colista; David, décimo al tinerfeño. El cuarto y último en tener que hacer las maletas esa temporada fue Fran Sánchez. Después de una temporada y media en Barcelona, el club azulgrana tomó la decisión de despedirlo al no haber conseguido alzarse con el trofeo liguero.
Se repitió el mismo número en la 2019-20, con los ceses de los técnicos del Betis (Antonio Contreras), Atlético de Madrid (Pablo López) y Espanyol, por partida doble (Salvador Jaspe en primera instancia y Jordi Ferrón, su sustituto, en segunda).
En la campaña 2020-21, el Atlético de Madrid repitió la rescisión de contrato de su técnico. Dani González, que había sido el elegido para sustituir a Pablo López, fue destituido un día antes de medirse con el Barça en la Supercopa. Quien terminó sentándose en el banquillo rojiblanco fue Sánchez Vera, que ya había conquistado la Liga en 2019 y que terminó dejando el equipo por motivos personales. Ángel Villacampa fue el segundo en tener que abandonar la disciplina de su club, el Athletic Club.
En 2021 las cosas cambiaron para todo el fútbol español. La temporada iniciaba de una forma diferente a como lo habían hecho todas las anteriores. Después de muchas reuniones y numerosos desacuerdos, el fútbol femenino se hizo profesional en España. Lo que no varió de forma excesiva fue la decisión de los clubes a la hora de tratar los despidos de sus técnicos. Si desde 2017 hasta 2021 habían concretado la destitución de trece entrenadores, desde la campaña 2021-22 hasta la actual, solo se han firmado dos rescisiones menos en la máxima categoría.
La primera desde la profesionalización fue la de David Aznar en el Real Madrid. El actual preparador de Athletic Club vivió la transición del Tacón y, en su primera temporada oficial bajo el nombre “Real Madrid”, el toledano fue relevado por Alberto Toril. No tardó en seguirle Ana Junyent, despedida tras encadenar cinco derrotas consecutivas y estancar al Eibar en los puestos de descenso.
Al año siguiente hasta cuatro técnicos tuvieron que hacer las maletas: Mikel Crespo (Alavés), Francis Díaz (Betis), Óscar Fernández (Atlético de Madrid) y Andrea Esteban (Valencia). De los cuatro elegidos para sustituirlos, solo Juaristi, recambio de Crespo en el Alavés, se mantiene en su cargo, en Primera Federación, eso sí. Los otros tres (María Pry, Manolo Cano y Jesús Oliva) también fueron destituidos en la 2023-24.
Y en la campaña actual ya van dos. Al despido de Irene Ferreras le ha seguido el de José Luis Bravo. El de la técnica madrileña, es el segundo en la historia del club herculino después del de Manu Sánchez (ya con el Deportivo en Primera Federación); el de Bravo supone el tercero en el conjunto che.
La cifra de las 24 destituciones en siete campañas, sobre todo si se compara con el fútbol masculino, que acumula 93, confirman que el despido en la Primera División femenina, es una medida que solo se toma si los intereses del club se ven muy afectados.