El Liceo disputaba ayer el clásico de hockey patines contra el Barcelona. Después de cinco partidos seguidos habiendo dejado la portería a cero, era muy complicado mantener la racha tras visitar el Palau Blaugrana. Y así fue. Es la cruda realidad.
Son ya 17 partidos y 17 victorias para los azulgranas. Menos mal que después de la liga regular hay playoffs, para darle un poco de emoción a la cosa. Si no, el título ya estaría más que decidido. Incluso es posible que las eliminatorias sean un paseo para el Barça. Pero bueno, ya veremos lo que pasa.
De momento, tenemos que estar orgullosos por cómo está gestionando el Liceo esta difícil situación. Ayer plantó cara y puso en muchos aprietos a su gran rival, como tiene que ser. El Barcelona ha vuelto a ganar, pero no se puede confiar porque los de Juan Copa siempre estarán ahí para evitar, en la medida de lo posible, que la OK Liga sea un monólogo del vigente campeón.
No resultaría extraño que el gigante azulgrana terminase la fase regular con el pleno de puntos. Va en camino, pero está claro que tanto dominio de un equipo no es bueno para la competición.
El caso es que, aunque haya perdido, el Liceo sigue siendo el segundo clasificado, gracias a que el Calafell derrotó al Reus. A los verdiblancos no les hace gracia ocupar esta posición, pero dadas las circunstancias no queda otra que seguir ahí y esperar a ver qué pasa en lo que resta de temporada. No está nada mal ser el primero de los mortales.